TODOS CONTRA TODOS EN GUADALUPE
Con mucho odio se atacaron el morenista Pepe Saldívar y el priísta Roberto Luévano durante el debate en Guadalupe. El primero acusó al segundo de mentiroso por desconocer una deuda de 180 millones de pesos de sus anteriores encargos y lo culpó hasta de “ser responsable de la llegada de los grupos criminales”. Los del tricolor “cobraron toda la vida en el gobierno y ahora resulta que son empresarios”, cuestionó. Luévano contraatacó con acusaciones por la contratación millonaria con la empresa Trash y la presunta participación activa de Julio “N” en la toma de decisiones. Tito Méndez, de PT-PES-Panal, metió su cuchara para señalar de corrupto al del PRI, de pasada, y al de Morena, de lleno. Aseguró que hay obras infladas, repartidas a contentillo, y que “los que mandan son Gilberto y Alejandro Zapata”. Afuera, las porras de quienes antes fueron aliados terminaron hasta los golpes. Y en informes de inteligencia de los principales bandos, se dice que la tendencia por el tercer lugar está con Movimiento Ciudadano y su candidata, Laura Ruelas.
QUIERE SOLTAR SENADURÍA
A la candidata de Morena al Senado nunca le gustó la idea de tener que dejar la coordinación de programas federales para participar en el proceso electoral. Por eso, entre las víboras del grupo de La Secta revelan que, de llegar a la Cámara Alta, la ex funcionaria valora como plan pedir licencia y regresar a su antiguo puesto. El insaciable clan Pinedo saborea esa posibilidad. Gaby Pinedo, en calidad de suplente, se colaría al escaño. Esa estrategia ya aplicaron antes, cuando en 2018, la jefa de La Secta abandonó la Legislatura local para irse al gobierno de México. Su suplente en ese entonces, Roxana Muñoz, pudo disfrutar de la curul, aunque no sin amenazas y sin el pago de su respectiva cuota de membresía. Si Gaby también llega a pagar “tributo”, no sería la primera vez. Para ese plan, lo único que hace falta es que Claudia Sheinbaum así lo quiera, de ganar Morena la presidencia.
TIRA LA GUINDA POR LA ROJA
Las crueles disputas en Morena volvieron a provocar fracturas. A Luis Fernando Plascencia lo bajaron de la candidatura en Juchipila. El veterano Chuy Marín le comió el mandado. Con tanto coraje que trae Plascencia, era casi imposible que siguiera con Morena. Y sucedió lo más obvio: el ex candidato se sumó a la campaña del petista Chema Castro. Según relatos de las víboras guindas, al presidente del consejo político de Morena, Rubén Flores, poco le importan las deserciones. Está inflado de soberbia con la idea de que la marca hará ganar en las urnas a quien sea. Si los planes y expectativas no le salen, será responsable.
YA NO, DICE RAYMUNDO
Ahora que Raymundo Carrillo podrá ser reinstalado como dirigente estatal del PRD, ya prepara su renuncia para los próximos días, luego de casi ser linchado por la dirigencia nacional. Son tan crueles y dolorosas sus disputas, que ya no quiere lidiar con ellos, o al menos es lo que dice. El Trijez ya le dio la razón para recuperar el comité estatal, pero Raymundo ya no lo quiere. A Lupita Hernández, a quien pusieron en funciones de presidenta, le vale. En realidad, ella presume estar más enfocada a su campaña en el distrito de Valparaíso y quienes están mangoneando el partido son el diputado Juan Mendoza y Camerino Márquez.
SOLO CUANDO BUSCAN HUESO
Como la relación entre el gobernador David Monreal y varios del Poder Legislativo anda mal, no son bien vistos los llamados para que los funcionarios del gabinete comparezcan ante los diputados. El titular de la Secampo, Gerardo Luis Cervantes, les ha respondido que la instrucción para comparecer se la tiene que hacer su jefe, el gobernador. Pero resulta que cuando Mónica Martínez, comisionada de Atención a Víctimas, buscaba el hueso de la Fiscalía estatal, sí fue a comparecer muy obediente porque la citaron los diputados. Ese día se olvidó de la comisión y de las víctimas, y ni permiso pidió.
