La patria es primero
“Me tendré por muy honrado con
el epíteto de humilde siervo de la nación”
Don José María Morelos y Pavón
Sí, como cada año celebramos el mes de la patria, recordando a los héroes de la lucha contra el imperio español. Sí, recordamos su gesta heroica entre una bola de apátridas que se van a humillar ante el presidente norteamericano y van a chillarle que aquí no hay democracia, ni se respetan los derechos humanos y que a los chilaquiles no les ponen crema y cebolla. ¡Chale con la fauna política que hemos soportado por años!
Y leemos con el mayor de los deleites “Los Pasos de López”, del gran escritor mexicano Jorge Ibargüengoitia. Y recitamos el poema de Efraín Huerta “Amor Patria Mía”, y le entramos con ganas a los tamales y pozole.
Y, aquí viene lo no grato, leemos las noticias sobre el informe de gobierno, del gobernador zacatecano, y los choros de quien cobra como presidente municipal de la capital. ¿Pues qué quieren amigos y amigas? Es lo que nos tocó sufrir y ni modo, solo esperamos que no se amargue la comida.
Los informes de gobierno, en todos sus niveles, son discursos para los cuates y a quienes gustosamente acuden a hacer bola, que conste que no digo acarreados porque en la 4T eso no existe, nel, son ciudadanos con una gran conciencia que gastan su lanita para pagar el camión y su lonche para aplaudir a rabiar los grandes gastos sociales que nuestros gobernantes hacen para que vivamos mejor. Carreteras, salud, empleo, seguridad y fiestas a lo cabrón. Así como la feria nacional (sic) zacatecana, donde cientos de miles de compatriotas acuden a darle gusto al cuerpo.
En los municipios los presidentes se preparan para dar el tradicional grito de independencia y que suene la tambora y corra el alcohol a lo bestia para que ande contenta la raza. ¿Qué hay muchos baches en las calles y carreteras? Pues son las lluvias y los temblores que nos sacuden. ¿Qué se gaste la lana del pueblo en una feria taurina en donde solo van los toreros y sus cuates? Pues debemos de fomentar la ganadería brava.
Pero hay algunos a los que todo les molesta. Qué hay feria, se enojan; que no hay feria también. Qué hay baches encabronamiento, que no hay, pues algo anda mal. Total, no le da uno gusto a todos. Pero mientras los cuates de los grandes burócratas entren gratis a los toros o a ver a sus artistas favoritos al palenque, con eso nos quedamos.
Porque los informes, que son reuniones de puro cuate, nada más tienen el único mérito que el de levantarse temprano, bañarse y ponerse el tacuche para saludar al jefe. Ya lo que digan a nadie le importa, mientras haya algún lonche para degustar. En fin, a la gorra no hay quien corra. Porque los informes históricamente han sido monólogos (sin el buen stand up), donde se celebra al cacique.
Así está construido nuestro sistema político, desgraciadamente. Escuchar esos discursos, es casi como estar oyendo a Loret, López Dóriga o cualquiera de esos sujetos, miembros de la orden del chayote sagrado. Y si en los altos niveles así está de triste la historia, imagínense a los presidentes municipales.
Ya Varela está presumiendo el programa de hermanamiento que se fusiló totalmente, porque a él jamás se le hubiera ocurrido algo así. Y miren que en el PAN hay gente honesta, gente más o menos y luego Varela.
El mes de recordar las historias de nuestros héroes, quedó atrás. Unos adornitos pinches en las calles, fiesta, fuegos artificiales, mucho pinche alcohol y ya. Por ello pido perdón a Miguel Hidalgo y Costilla, José María Morelos y Pavón, Josefa Ortiz, Leona Vicario, Guadalupe Victoria, Vicente Guerrero, el internacionalista Francisco Javier Mina y los miles que murieron por construir una patria a la que le seguimos dando en la madre sin ningún miramiento.
Construir es muy difícil. Y nuestros padres y madres de la patria deben ser honrados y honradas con respeto. “Que como la buena ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben ser tales, que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costumbres, alejando la ignorancia, la rapiña y el hurto”. (Los Sentimientos de la Nación, del padre Morelos). Ojalá lo entiendan los que -dizque- gobiernan.
