El tiempo nos da la razón
Después del 5 de septiembre, informe de la administración central de Rectoría, seguimos analizando el mensaje político y muchas cosas que ahí se señalan se habían exigido ya desde el terreno sindical.
A lo largo de tres años, en el período 2023 – 2026, desde el sindicato se exigió a la Rectoría que entregara cuentas claras sobre el manejo de los recursos, que se aclarara el monto real del adeudo de la Universidad y se puntualizaron diversas propuestas para que la UAZ fuera, poco a poco, recuperando el respeto al CCC UAZ-SPAUAZ y con ello también el ir generando las condiciones para que pudiéramos, como institución, exigir a las autoridades un incremento en el presupuesto.
Ante la Comisión de Presupuesto de la Legislatura en 2024 y 2025, se expuso el tema de que se exigiera a la Universidad cuentas claras y transparentes, que se adelgazara la nómina burocrática institucional y que se tomara en consideración la función social de la UAZ cuando se incrementa la matrícula.
Durante las negociaciones del emplazamiento a Huelga 2024, se instalaron mesas de negociación públicas, por primera vez en la historia del sindicato y, no solo la comunidad universitaria, sino toda la sociedad zacatecana pudo darse cuenta de que había opacidad en el manejo de los recursos.
Desde el sindicato se dijo que estábamos dispuestos a acompañar a la Rectoría en la gestión de más recursos para la institución siempre y cuando se transparentara la información financiera, se dijo que no se firmaría un cheque en blanco de apoyo a la Rectoría, que debíamos tener claridad de a qué se destinarían los recursos en caso de que se lograran y que no podíamos seguir manteniendo una nómina inflada de funcionarios. Ahora todas esas palabras se incorporan al mensaje político de la administración central.
Otro de los temas que se señaló en reiteradas ocasiones desde el Comité Ejecutivo 2023 – 2026, fue que para exigir un mejor presupuesto tendríamos que dar muestra de que se estaban haciendo las cosas de forma diferente, en ese sentido, que el reducir las prestaciones de funcionarios y toparlas a lo establecido en el contrato, el reducir la nómina de funcionarios y toparlo a lo establecido en el convenio de apoyo financiero, el dejar de gastar recursos de manera irresponsable así como el apegarse a los procedimientos establecidos en el Contrato Colectivo para la contratación de personal eran estrategias necesarias que, si bien es cierto por si solas no resuelven el problema de la crisis financiera, si son muestra de que se quiere comenzar a avanzar en la construcción de una solución.
En los emplazamientos a huelga de 2024, 2025 y 2026 se incorporaron exigencias que no se habían realizado en otros años. Una de ellas era la creación de un fideicomiso en el que hubiera aportaciones tanto del personal académico, como de la Rectoría, así como de gobierno del estado, para que se cumpliera lo establecido en el contrato: mejorar las condiciones de jubilación del personal académico.
Se señaló que para evitar que se convirtiera en un problema debía de atender a las aportaciones individuales y el tiempo de aportación de cada docente, siempre integrando la aportación de Rectoría y de gobierno del estado, en su momento dijeron que no era viable, ahora lo ponen nuevamente en la mesa.
Como se señala en el encabezado de estas líneas, el tiempo nos dio la razón y ahora, cuando la situación es verdaderamente complicada, se quieren empezar a implementar acciones que si se hubieran iniciado hace tres años, probablemente el escenario sería otro.
