CIUDAD DE MÉXICO. A pesar de que no cortó oreja debido a fallos con la espada, el novillero César Fernández El Quitos sobresalió entre la terna de la cuarta novillada en la Plaza México por su mejor nivel de desempeño, manejo de la técnica, así como a su clase y porte.
El Quitos fue a la postre el mejor librado entre la tercia que enfrentó el encierro de la ganadería tlaxcalteca Atlanga, donde sus alternantes, Carlos Domínguez y Efrén Cabrera, con escaso rodaje, intentaron estar a la altura, sin conseguirlo, amén de fallar reiteradamente con la espada, por lo que escucharon avisos durante la cuarta novillada del ciclo capitalino.
SUERTES DISPARES
Abrió el festejo el novillero español Carlos Domínguez con Pompeyo, de la ganadería Atlanga, ante el que mostró oficio en el manejo del capote.
Se mostró tesonero con la muleta frente a ese ejemplar que fue remiso para embestir y se aplomó pronto. Su mal desempeño con la espada y el descabello lo llevaron a recibir dos avisos.
El cuarto burel, bautizado como Torerillo, resultó un buen ejemplar que fue premiado con los honores de arrastre lento.
Ante la calidad de este novillo, Domínguez cuajó buenos muletazos con la mano diestra, pero no estuvo presto en la ejecución de la suerte suprema, por lo que escuchó otro aviso.
Efrén Cabrera debutó en este coso ante el ejemplar llamado Chulo, de Atlanga, con el que se vio poco seguro y tomó precauciones. Al entrar a matar fue prendido, sin consecuencias. Falló con la toledana y recibió dos avisos.
Con el quinto, Milagro, se esforzó Cabrera, inclusive al torear de rodillas con el capote, pero tampoco redondeó la faena.
El Quitos con Socio de Atlanga toreó con clase desde que se abrió de capa. Logró buenos pasajes con la muleta, en especial por el pitón derecho.
Pasaportó más ágilmente que sus alternantes pero, aun así, recibió un aviso.
Con el cierra plaza, Zurdo, premiado con arrastre lento, Fernández conjuntó una buena faena, en general, al mostrar variedad y alegría en sus respectivas ejecuciones de lances y pases.









