La importancia de las profesiones en la sociedad y la política
Las profesiones universitarias son importantes en una sociedad y en la administración pública (en todos sus niveles), porque pueden marcar el horizonte de ingreso al desarrollo y la modernidad. Sin ellas, existe el alto riesgo de lanzar a una comunidad de personas a procesos peligrosos de regresión de la economía, la estructura productiva, del bienestar y la justicia.
Este tema surge a propósito de que en las últimas semanas se abrió en Zacatecas el debate sobre sí debe importar o no la preparación y los perfiles de formación académica de los integrantes de las élites políticas y gobernantes en la entidad.
Los estudiosos y especialistas en la materia, entre ellos Max Weber (1864/1920), filósofo alemán y padre de la sociología, sostiene que las profesiones tienen entre otras, tres grandes implicaciones:
1) Se caracterizan por ser la puerta de acceso a la modernidad;
2) Contribuyen a organizar el mundo del trabajo; y
3) Son fuerza y palanca de la prosperidad. En otras palabras, éstas (las profesiones universitarias), establecen una demarcación entre sociedad moderna y comunidad atrasada, ignorante y feudal.
Las sociedades avanzadas en el mundo actual lo son porque cuentan con ciudadanos educados, disciplinados y elites políticas preparadas e ilustradas. Ahí están como ejemplo, China (el gigante asiático), Japón, Corea del Sur y Singapur, países que, por cierto, cuentan con los mejores sistemas educativos del mundo, de acuerdo a los más recientes resultados de la Prueba Pisa (Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes), que la OCDE aplica en 90 naciones.
En el caso de México hay datos reveladores: de los gobernantes en las 32 entidades de la República, casi el 55 por ciento de ellos registran estudios de licenciatura, el 30 tienen acreditados posgrados a nivel de maestrías y el restante 10 por ciento doctorados.
Casualmente los estados gobernados por mandatarios que cuentan con más grados académicos de estudios son aquellos que proyectan mayores niveles de desarrollo, prosperidad y justicia.
Y va un ejemplo emblemático, aunque enoje a muchos: la gobernadora de Aguascalientes acredita estudios de doctorado, dos maestrías y una licenciatura. Y en la actualidad, esa entidad cuenta con un sistema educativo colocado en los tres primeros lugares del ranking nacional de calidad. Y así, se pueden describir una serie de casos que demuestran que la formación académica de las elites gobernantes sí importa.
En Zacatecas el debate sobre la importancia o no de las profesiones universitarias ha conducido a reflexiones interesantes, pero también a la definición de absurdos, como la declaración (insostenible ética y racionalmente) de aquel alto servidor público que dijo la semana pasada, que los títulos universitarios y la formación educativa no debiesen servir y contar tanto. Vaya impresentable discurso que no sirve para motivar a que los jóvenes zacatecanos estudien.
Existe otra cifra del Inegi para reflexionar: En Zacatecas solo el 17 por ciento de personas mayores de 18 años cuentan con estudios de licenciatura, cuando la media nacional es del 23 por ciento. Los niveles de preparación académica de la sociedad zacatecana son inferiores a los del resto del país.
Es incuestionable entonces admitir, como tesis racionalmente justificada, que la formación académica sólida de las elites políticas y gobernantes, marcan el diferencial del desarrollo de una sociedad. Nunca la ignorancia, podrá ser cimiento para construir la prosperidad de un pueblo.
Por esa razón, la sociedad zacatecana, sí desea desarrollo, prosperidad y justicia, tendrá que apostar por contar con políticos más honestos, pero también más educados, preparados e ilustrados.
LAS PROFESIONES Y LA UNIVERSIDAD.
Las profesiones en el mundo surgen simultáneamente con la creación de las Universidades que nacen en los siglos 11 y 12. Y las primeras que se acuñaron fueron la abogacía, medicina y el sacerdocio.
Por otra parte, las profesiones universitarias tienen un carácter histórico, lo que significa que éstas son propias de cada época del desarrollo de la humanidad. Y requieren, en consecuencia, actualizarse permanentemente.
En la actualidad, la economía digital y la Cuarta Revolución Industrial, reclama de la implementación de nuevas profesiones y más aún cuando en Zacatecas la oferta de educación superior está saturada de opciones académicas surgidas a finales del siglo 19 y en el transcurso del siglo 20.
