El mexiquense cortó una oreja al toro de regalo de El Salitillo, mientras Arturo Gilio dejó los pasajes de mayor expresión ante una corrida que ofreció escasas posibilidades de lucimiento. La afición respondió pese al intenso frío.
PACHUCA, Hidalgo.- El frío se instaló en los tendidos de la plaza de toros Vicente Segura, pero no consiguió desalentar a una afición que respondió con una buena entrada. La tarde exigió paciencia, especialmente a los toreros, obligados a enfrentarse a una corrida de Galindo cuya acusada debilidad terminó por condicionar el desarrollo del festejo. Entre tantas dificultades, Ernesto Javier “Calita” encontró en el toro de regalo la posibilidad de cortar una oreja, mientras Arturo Gilio firmó una actuación de notable dimensión artística que quedó sin premio por la espada.
El hierro de Galindo, que debutaba en esta plaza, presentó un encierro que estuvo lejos de responder a las expectativas. Las reiteradas pérdidas de manos, la falta de empuje y el escaso fondo de varios ejemplares impidieron la continuidad de las faenas. No hubo materia suficiente para el lucimiento, aunque sí disposición de una terna que buscó sobreponerse a las circunstancias.
“Calita” abrió plaza con “Promesa”, de 457 kilos, cuya debilidad obligó al mexiquense a medir cada movimiento. Procuró sostenerlo, sin exigirle, intentando extraer muletazos de una embestida que apenas podía mantenerse. Resolvió con prontitud.
El español Román tampoco encontró mejores condiciones con “Mi gusto es”, de 452 kilos. A la manifiesta falta de fuerza del toro se añadió el viento, que dificultó el manejo de los engaños. El diestro mantuvo la firmeza, aunque apenas pudo dibujar algunos muletazos aislados antes de despachar a su oponente.
La tarde encontró su mejor expresión con Arturo Gilio y “Legado”, de 510 kilos. El joven torero saludó con gusto a la verónica y comenzó de hinojos una faena de enorme exposición, corriendo la mano derecha con decisión. El toro tuvo fijeza, nobleza y repetición, aunque necesitó una administración cuidadosa de sus fuerzas.
Gilio comprendió sus posibilidades y construyó una labor de pulso, temple y sensibilidad. Las series por el derecho adquirieron profundidad, especialmente cuando consiguió ligar el toreo en redondo con naturalidad y ajuste. La faena creció hasta alcanzar un cierre de gran intensidad, pero el desacierto con el acero frustró el reconocimiento que había ganado con la muleta.
La debilidad volvió a imponerse en “Contracorriente”, cuarto de la tarde, con el que “Calita” dejó detalles de calidad, especialmente al natural. El toro terminó por echarse antes de la suerte suprema y fue apuntillado.
Román enfrentó después a “Escándalo”, de 520 kilos, otro ejemplar sin fuerzas que perdió las manos repetidamente. Ante la imposibilidad de desarrollar una faena, abrevió y escuchó silencio.
La apuesta final correspondió a “Calita”, que decidió regalar a “Orgullo”, de El Salitillo. No quería marcharse sin ofrecer algo más a una afición que lo ha acompañado durante su trayectoria. Se fue de rodillas en el saludo capotero, mostró variedad en el quite y comenzó una faena de intensidad.
El toro tuvo nobleza y calidad por ambos pitones, aunque le faltó un punto de transmisión. El mexiquense, con la madurez que concede el oficio, supo sostenerlo, administrar las distancias y encontrar el ritmo preciso para extraer muletazos templados, sin violentar su embestida. La labor encontró respuesta en los tendidos y fue premiada con una oreja.
Así terminó una tarde en la que el frío no fue el único obstáculo. La corrida de Galindo quedó a deber, pero la inteligencia de “Calita”, la expresión artística de Gilio y la respuesta de la afición permitieron rescatar los momentos de mayor contenido taurino.
Ficha del festejo. Pachuca, Hidalgo. Plaza de Toros Vicente Segura. Penúltima corrida de la Feria de Pachuca. Buena entrada en tarde de intenso frío. Toros de Galindo, de mal juego en general, débiles y deslucidos. Uno de El Salitillo, de regalo, noble y con calidad, aunque de escasa transmisión.
Ernesto Javier “Calita”: silencio tras aviso, palmas y oreja en el de regalo. Román: silencio y silencio.
Arturo Gilio: palmas tras aviso y oreja.
Fotos: Manolo Briones















