CHILPANCINGO. Era un operativo militar de rutina en los municipios de Mochitlán y Quechultenango, zona Centro de Guerrero, a 30 kilómetros de la capital. Terminó con retención de soldados y policías, quienes fueron desarmados por encapuchados.
También fue incendiada una patrulla, agredidos vehículos oficiales y bloqueadas carreteras. No se reportó ni un detenido.
Hubo cuatro heridos de bala luego de que agentes que llegaron en apoyo repelieron la agresión.
La región lleva años bajo el control del grupo criminal de “Los Ardillos”, comandados por los hermanos César e Iván Ortega. Ha habido asesinatos de funcionarios, entre ellos un Alcalde y decenas de desapariciones.
Ayer, al ver el rondín, decenas de encapuchados que se encontraban en el lugar cerraron al mediodía dos accesos carreteros y agredieron a los militares. Agentes de la Guardia Nacional (GN) y de la Policía estatal fueron apedreados. Una patrulla fue incendiada y otros vehículos averiados. Los agresores retuvieron a 29 uniformados que fueron liberados sobre las seis de la tarde tras una “negociación” con autoridades municipales.
Francisco Rodríguez Cisneros, subsecretario de Gobierno de Guerrero, afirmó que los elementos de seguridad estaban en un recorrido de rutina como los que hacen diariamente las denominadas Bases de Operaciones Interinstitucionales (BOI).
En febrero de 2022, en la misma zona, pobladores retuvieron a militares y policías, quienes fueron liberados tras firmar una minuta y prometer patrullajes en la región, pero con el acompañamiento de las Policías Comunitarias.
Ayer no hubo minuta, pero sí una advertencia: las fuerzas de seguridad gubernamentales no mandan ahí.
Decenas de personas armadas con palos, machetes y varillas arrinconaron a una treintena de elementos del Ejército, Guardia Nacional y policías estatales a quienes desarmaron y los metieron al gimnasio del pueblo.
Posteriormente, la turba incendió una patrulla de la GN que estaba estacionada afuera del gimnasio que también se ocupa como comedor comunitario.
Los disturbios que ocurrían en ese momento en Quechultenango provocaron que otro convoy del Ejército, GN y Policía estatal que estaba en Mochitlán se trasladara al lugar de la agresión para rescatar a los agentes.
Sin embargo, al llegar el convoy al crucero de Zacatzonapa, a la salida de la localidad de Mochitlán, encapuchados tenían bloqueada la vía para impedir que las fuerzas de seguridad avanzaran.
En videos difundidos ayer se escuchan gritos de personas que exigían no arrojar piedras a los agentes de seguridad, pero la agresión seguía. Luego se escuchan detonaciones de arma de fuego y se oye la voz de un hombre: “ay, ya me dieron”.
Una turba armada con machetes, piedras y tubos se apostó en la entrada de Quechultenango y atravesó un camión de pasajeros de la ruta Río Azul y una camioneta.
Tras una conversación encabezada por el Subsecretario con los Alcaldes de Mochitlán, Gerardo López, y David Astudillo, de Quechultenango, se abrió el paso a los uniformados.
