MONTERREY. Sus amigos cercanos se burlan de ella porque le dicen que tiene un optimismo a prueba de balas, y no se equivocan: Mónica Huarte disfruta sus 30 años de carrera segura, decidida y como si fuera el primer día.
A solo un par de semanas de presentar en Monterrey el musical Annie, donde compartió estelar con Héctor Suárez Gomís y Mariana Dávila, Huarte regresará a la Ciudad este 10 de septiembre, al Auditorio Río 70, con la obra Nunca He Estado en Dublín, con el actor Silverio Palacios, con una única función, a las 20:00 horas.
«Justo con esta obra celebro 30 años de carrera. Estoy muy bendecida, tengo mucho trabajo y en todas las áreas de la actuación, desde el teatro musical, cine y televisión. Lo que me pongan. Creo que fueron muchos años de sembrar y ahora tiempo de cosechar cosas muy hermosas», expresó la actriz de 53 años.
Aunque con muchos años de trabajo mucha gente se va desanimando, Mónica mantiene el espíritu de asombro como desde sus inicios.
«Justo se burlan de mí porque me dicen que tengo un ‘positivismo’ a prueba de balas. Siento que soy infinitamente afortunada. Obviamente no todo es miel sobre hojuelas, pero he sido muy bendecida porque todos los años he tenido trabajo y sigo amando mi carrera como el primer día», compartió.
Además de su temporada en CDMX con la obra Nunca He Estado en Dublín, Mónica participó en la versión regia de Annie y hace unos días estrenó la película El Club del Pie Izquierdo con Adrián Uribe y María León.
El secreto de disfrutar todo lo que hace, reveló, es que desde muy joven entendió que no importa el tamaño del proyecto ni la relevancia del personaje, sino hacerlos siempre con pasión y entrega.
Incluso también busca pasarla bien en las pausas laborales para reconectar y replantear su camino.
Hoy, la actriz celebra su larga carrera con el estreno de una comedia en Monterrey, pero que aborda un tema muy serio.
La historia transcurre en una cena de Navidad en donde Mónica, quien interpreta a Luz María, y Silverio, su esposo de ficción, esperan con ansia la llegada de su hija, a quien no han visto desde hace tres años.
«La hija se fue muy sacada de onda porque sus papás se enteraron que era gay y lo tomaron fatal. Tres años después tiene la esperanza de que sus papás hayan cambiado y nosotros, sus papás, le queremos demostrar que sí hemos cambiado aunque no necesariamente hemos abierto la mente a este tema».
«Es una obra que los va a hacer reír a carcajadas porque verán esta brecha generacional de padres e hijos con mucha diversión, pero al mismo tiempo es una obra que te hace reflexionar sobre qué etiquetan nos dan los padres, qué expectativas tienen ellos de sus hijos y cómo se repiten los patrones de los papás», compartió.
Paula Ruiz
Agencia Reforma
