MONTERREY. Con la carne de res encarecida en un 22% en EU desde que vetó a los bovinos mexicanos por el riesgo del gusano barrenador, la próxima reapertura parcial de la frontera a sus importaciones ganaderas podría ser demasiado tardía, reconocen autoridades estadounidenses.
A consecuencia del gusano barrenador en el ganado, EU ha prohibido el ingreso de reses de México en tres ocasiones: del 22 de noviembre del 2024 al 31 de enero del 2025, del 11 de mayo al 7 de julio del 2025 y del 9 de julio del 2025 todavía a la fecha.
Una reapertura en Sonora se contempla para el próximo 24 de agosto y, si EU la considera exitosa, después se agendaría una en Chihuahua.
Mientras tanto, la inflación de la proteína bovina cuadruplica la inflación general en la Unión Americana, revelan cifras a julio de este año comparadas con inicios de noviembre del 2024.
«Hemos pagado el precio de una frontera cerrada y, aun así, el gusano barrenador logró ingresar a EU. La decisión de reabrir lentamente la frontera es bienvenida, pero llega tarde, y el daño no se deshará de la noche a la mañana», lamentó Sid Miller, comisionado del Departamento de Agricultura de Texas.
De noviembre del 2024 a julio del 2026, la inflación general en EU fue del 5.8%, pero el mes pasado, la carne molida de res alcanzó 6.89 dólares por libra, un alza del 22.4% en el mismo periodo, mientras que el filete de res costó 13.06 dólares por libra, con el mismo porcentaje de incremento respecto al primer bloqueo ganadero.
El encarecimiento al consumidor es la última consecuencia de los múltiples golpes que han sufrido distintas partes de la cadena de suministro cárnica, especialmente las engordas y empacadoras, al no poder acceder a bovinos mexicanos.
En junio pasado, por ejemplo, el Departamento de Agricultura de EU reportó que el ingreso total de reses a engordas en su país se desplomó 17.9% respecto al mes anterior, por una producción nacional bajista, emproblemada por la sequía y falta de importaciones.
Ante la imposibilidad de reconstruir el hato ganadero nacional en EU, desde el 2025 a la fecha las empacadoras se han visto obligadas a recortar jornadas, cerrar plantas y operar al 78% de su capacidad, de las que dejaron abiertas.
La problemática no ha distinguido entre empresas grandes y pequeñas, y prueba de ello es que Tyson anunció la semana pasada que se quedará sólo con tres plantas procesadoras de carne de res en EU, de siete que tenía en el 2024.
En México, por otro lado, los productores padecen precios bajos por sobreoferta de reses, y los engordadores y empacadores viven una bonanza sin precedentes debido a los altos precios internacionales de la carne, cuyos envíos, principalmente a EU, aumentaron un 46.9% anual en valor de enero a junio del presente año, a mil 618 millones de dólares, indican cifras de GCMA.
