López Obrador no está solo, tiene en palacio a su incondicional sucesora que ha continuado con las mañaneras, la utilización del Canal 11, la contratación de comunicadores paleros y la descalificación a las plumas críticas; sin embargo, hay un espacio imposible de controlar o censurar, las redes sociales, que para la 4T pasaron de benditas a malditas
En múltiples ocasiones López Obrador calificó como benditas a las redes sociales y les agradeció por ayudarlo a romper un supuesto cerco informativo en su contra de la televisión y la radio; a las redes les atribuyó un papel fundamental en su triunfo electoral porque le permitieron una comunicación directa con la ciudadanía para difundir sus mensajes sin depender de los medios tradicionales.
Ya como presidente complementó el uso de las redes con las conferencias mañaneras, la descarada partidización del Canal 11, la contratación de comunicadores paleros como Lord Molécula, Nacho Rodríguez “El Chapucero”, Epigmenio Ibarra, Jenaro Villamil, entre otros, así como la descalificación permanente desde palacio a quienes cuestionaban su gobierno, como Loret de Mola, López Dóriga, Ciro Gómez Leyva y muchos más.
Como ahora ya no tiene micrófono, ni reflector, ni chequera, poco o nada ha podido hacer contra sus críticos que con mayor libertad sacan a la luz sus incontables trapos sucios; algunos que fueron sus aliados como la revista Proceso, Carmen Aristegui o Televisión Azteca, se le voltearon y a diario se regodean con escándalos como el huachicol fiscal, las solicitudes de extradición y la cancelación de la visa al junior y otros morenistas.
Pero Andrés Manuel no está solo, qué va, tiene en palacio a su incondicional sucesora que ha continuado con las mañaneras, la utilización del Canal 11, la contratación de comunicadores paleros y la descalificación a las plumas críticas; sin embargo, hay un espacio imposible de controlar o censurar, las redes sociales, que para la 4T pasaron de benditas a malditas.
Facebook, Twitter, Instagram, Tik Tok y YouTube son plataformas digitales que permiten a las personas conectarse, interactuar y compartir contenido en tiempo real. A diferencia de los medios de comunicación tradicionales, como la televisión o los periódicos, estas herramientas ofrecen una comunicación bidireccional y masiva donde cualquier usuario puede ser tanto consumidor como creador de información.
Las redes son lapidarias con todos los gobiernos y con la clase política en general, en ellas las críticas son cada vez más severas, los insultos cada vez más soeces y las mentiras o fake news cada vez más frecuentes, si a eso le agregamos el uso de imágenes y voces elaboradas con Inteligencia Artificial, el resultado es un mundo de información en el que ya no sabemos qué es verdad y qué es mentira.
El uso, el abuso y el impacto de las redes es impresionante, están saturadas de publicidad comercial y política, se vende de todo: servicios sexuales, productos milagro, gobernantes y candidatos mediocres burdamente inflados y todo lo imaginable e inimaginable.
El fenómeno es muy complejo porque la red está saturada de cuentas falsas o trolls y de bots, o sea programas informáticos diseñados para realizar tareas automatizadas, repetitivas y predefinidas a través de internet que funcionan mediante instrucciones lógicas, algoritmos o Inteligencia Artificial a una velocidad y escala que sería imposible de alcanzar para un ser humano; su objetivo es inflar seguidores, simular apoyo político, atacar a opositores o esparcir desinformación de forma automatizada.
Para hacerle frente a este torbellino conocido como infodemia, la presidenta Sheinbaum decidió sacar cada semana una sección denominada “quien es quien en las mentiras” y pretende expedir unos lineamientos disque para la protección de los derechos de las audiencias, quiere que los medios tengan códigos de ética y defensores de sus propias audiencias, que se garantice de mejor manera el derecho de réplica y haya penalizaciones.
No son pocos los que consideran que este proyecto tiene tintes de censura, propia de regímenes autoritarios, la encargada de operarlo es la Consejera Jurídica de la presidencia y ex presidenta de Morena, Luisa María Alcalde, quien hizo pública una lista de periodistas, medios de comunicación y organizaciones cuyas opiniones son supuestamente replicadas por 560 mil bots financiados, según ella, por personajes como Felipe Calderón, Vicente Fox, Alito Moreno y Lilly Téllez.
Yo le creo al gobierno porque es la máxima autoridad en la materia, eso mismo hacía Jesús Ramírez Cuevas desde Palacio Nacional cuando era coordinador de Comunicación Social de AMLO, ahora que lo hace la oposición ya no le gustó, que pena.
Mi opinión es que cada persona debe ser libre de elegir el tema de su preferencia, que medio ver, leer o escuchar, que red utilizar y cual no, que creer y que no creer; también debe ser libre de opinar, aclarar, desmentir o demandar si considera que se le causa un daño; las listas, códigos, defensores y lineamientos pretendidos solo son intolerancia y desesperación.
COLUMNA: EL MEOLLO
TÍTULO: Las benditas redes sociales
AUTOR: ARTURO NAHLE GARCÍA
arturo.nahle@hotmail.com
