ZACATECAS. Desde enero de 2020 hasta mediados de mayo del presente año, los ataques y enfrentamientos registrados entre agresores y diversas corporaciones policiacas han dejado 249 muertes: 92 son bajas de elementos de seguridad y el resto, 157, presuntos delincuentes abatidos.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) del estado, en abril de 2026 se reportó el homicidio de un policía estatal en Pinos, así como de un elemento lesionado.
Mientras que en enero del mismo año un presunto criminal fue abatido en Villanueva y durante mayo dos más en Tlaltenango de Sánchez Román.
CIFRAS DE OTROS AÑOS
La SSP indicó que el año más crítico para las corporaciones policiacas fue 2022, cuando se reportó la baja de 40 agentes, seis de ellos municipales de Calera de Víctor Rosales durante septiembre.
Por otra parte, 2023 fue el año con mayor número de presuntos delincuentes abatidos, con un total de 39; sin embargo, la SSP también documentó en otros años episodios de alta letalidad, como la muerte de 14 civiles armados en Villanueva en 2025 y de otros 14 en Calera, en octubre de 2020.
“HAN IDO APRENDIENDO”
El diputado Eleuterio Ramos Leal, integrante de la Comisión de Seguridad Pública y Prevención del Delito, reconoció que el riesgo de que los jóvenes se involucren en actividades criminales sigue latente, aunque consideró que “han ido aprendiendo” y ya no es tan fácil que decidan enrolarse.
Recordó que hace años, cuando llegaron grupos delictivos a zonas rurales del estado, fue fácil que se llevaran a muchos jóvenes. “De todos esos que se incluyeron en aquel momento, difícilmente encuentra uno. Todos murieron; un poco de mejor suerte, que no es la ideal, fueron a dar a la cárcel”, comentó.
Por esta razón, explicó, las generaciones siguientes se dieron cuenta de que el tiempo de permanencia en esa actividad era corto y se inhibió el reclutamiento como en años anteriores.
El también ex alcalde de Valparaíso, municipio que vivió el flagelo de la violencia, advirtió que en esos casos además influyen el desempleo, el encarecimiento de la vida y la escasez de servicios que tiene que proveer el Estado.
Finalmente, consideró que en los temas de prevención del delito “nunca va a ser suficiente. Siempre habrá un muchacho o una muchacha en riesgo, que se deslumbre por los diálogos de un ingreso fácil”.
