ZACATECAS. Entre las vibrantes notas musicales y las ovaciones del público se vivió el tradicional concierto de Jueves Santo, con la majestuosa interpretación de la Banda Sinfónica del Estado de Zacatecas.
Cientos de personas se dieron cita en la Plaza de Armas, en el corazón de la ciudad, donde la historia y la música se entrelazan, para disfrutar de un concierto aún más especial por los 40 años del Festival Cultural Zacatecas (FCZ) 2026.
Sin importar el calor ni los inclementes rayos del sol del mediodía, familias enteras, turistas y fieles seguidores de esta tradición musical ocuparon los espacios disponibles. Cuando los primeros acordes resonaron, el murmullo desapareció.
En el escenario, la Banda Sinfónica desplegó un repertorio que evocó recogimiento y nostalgia, en sintonía con el significado de la Semana Santa.
El programa incluyó piezas como Festival 40 Ars Omnia Vincit, de Sergio D. Durón, obra estrenada en México en el marco de este Festival; así como La boda de Luis Alonso, de Jerónimo Giménez; La Divina Comedia, de Robert W. Smith, dividida en sus movimientos Infierno, Purgatorio, Ascensión y Paraíso.
Asimismo, se interpretaron obras como Libertadores, de Óscar Navarro; Mambo de West Side Story, de Leonard Bernstein; el emblemático Huapango, de José Pablo Moncayo; la Obertura 1812, de Piotr Ilich Tchaikovsky; y la tradicional Marcha Zacatecas, de Genaro Codina, que despertó el entusiasmo del público.
Año con año, este concierto se consolida como una tradición que trasciende generaciones. Hay quienes recuerdan haber asistido desde niños, tomados de la mano de sus padres, y ahora regresan acompañados de sus propios hijos. Otros visitantes descubren, por primera vez, en esta experiencia, una forma distinta de vivir el arte y la espiritualidad.
Entre aplausos contenidos y miradas atentas, el público se dejó llevar por cada pieza, en un diálogo silencioso entre músicos y espectadores. No hubo necesidad de grandes estridencias: bastaron la calidad interpretativa y el peso simbólico del momento para conmover.
Así, en el marco de la cuadragésima edición del FCZ, el concierto de Jueves Santo reafirmó su lugar como uno de los eventos más emblemáticos, donde la música no solo se escucha, sino que se siente y se comparte, manteniendo viva una tradición que da identidad y sentido a Zacatecas.













