CIUDAD DE MÉXICO. Gianfranco Rosi no es católico, pero considera De Viaje, el documental que realizó sobre el Papa Francisco, uno de los más importantes que ha hecho.
El filme, de 2022, es un retrato de los más de 40 viajes apostólicos del pontífice argentino, fallecido hace un año, hacia latitudes azotadas por la guerra o con crisis migratorias.
Al italiano, ganador del León de Oro en Venecia y el Oso de Oro en Berlín, le parece un filme político más que religioso o sobre la fe, dijo en entrevista en la CDMX.
«Amo esa película, es muy especial para mí. Es un tema político. Es la voz del Papa Francisco, quien estaba en contra de la guerra, contra las injusticias del mundo. Fue un gran político, porque yo lo veo como un político.
«No soy católico, no soy creyente, pero fui cercano a él y es por eso fue que quise hacer el documental, que es secular, sin el sentido de la Iglesia. Conforme pase el tiempo, la figura de Francisco se volverá más importante».
El título forma parte de la retrospectiva que la Cineteca Nacional México (Xoco) dedica al aclamado director italiano, en pantallas hasta el 3 de mayo.
La muestra sobre Rosi se inauguró la noche de este jueves con la proyección de Pompeya: Bajo las Nubes, un poético retrato de Nápoles, en constante riesgo por el volcán Vesubio.
En México se mostrarán, además de las cintas mencionadas, Boatman (1993), Bajo el Nivel del Mar (2008), El Sicario, Room 164 (2010), Sacro Gra (2013) y Fuocoammare: Fuego en el Mar (2016).
Viajero incansable, el realizador de 62 años adelantó que ya tiene puesto el foco en dos posibles nuevos largometrajes.
«Tengo planeado dos, pero debo decidir cuál de ellos será. Uno de ellos necesita permisos, que son difíciles».
El sábado, Rosi sostendrá, también en la Cineteca Nacional, una conversación con el documentalista mexicano Everardo González (La Libertad del Diablo).
Rodolfo G. Zubieta
Agencia Reforma
