SER UN GUARDIÁN ES TENER VALOR
Hola, soy Dylan Obed Hernández Rivera, tengo 10 años y curso quinto grado de primaria. Hoy quiero platicarles cómo nos convertimos en Guardianes del Patrimonio en mi escuela. Pero, antes quiero contarles lo que sucedió hace algunos días.
Para empezar, un día entró la directora a nuestro salón con unas personas desconocidas para nosotros; pero no dijeron nada, solo entraron y nos observaron a nosotros y al salón. Se salieron y se quedaron platicando con la directora. Nosotros quedamos muy intrigados, pues nos gusta mucho que nos visiten personas diferentes. Aquí en mi escuela seguido nos visita el comandante de la policía y nos da pláticas, por eso nos quedamos con ganas.
Días después, la directora entró nuevamente y nos entregó unos permisos para que los firmaran nuestros papás, y nos comentó que tendríamos una visita y que íbamos a pintar por lo que teníamos que llevar ropa adecuada, lo que nos emocionó aún más.
Unos días después llegó el momento decisivo. Conocimos a unas personas que nos platicaron que eran trabajadores de la Fiscalía del Estado y de la Junta de Monumentos Coloniales. Ellos nos hablaron del patrimonio cultural y de los monumentos que nos rodean. Nos pusieron a hacer una pintura en una pieza de barro y entonces sucedió algo inesperado con nuestras piezas que nos dejó muy sorprendidos. Pero no se asusten como nosotros: luego nos enseñaron a restaurarlas, aunque pudimos observar que no quedaba igual.
Esta actividad nos ayudó a darnos cuenta de la importancia de cuidar los edificios y monumentos que están a nuestro alrededor y, con ello, aprendimos a ser buenos ciudadanos, pues también nos hablaron de la importancia de la denuncia para quienes destruyen eso que nos identifica como zacatecanos y mexicanos.
Es aquí que surgió mi duda sobre un tema importante que es: ¿Qué pasa cuando alzamos la voz? Me acerqué a un familiar y le pregunté. Él me respondió que a veces no se hace nada porque no hay honestidad, por lo que me puse a investigar sobre ese tema. Descubrí que la corrupción también está en acciones pequeñas, como cuando hacemos trampa en algún juego o en la comunidad. Me puse a pensar que, para mí, hacer trampa en algo -por ejemplo, en la comunidad- puede llegar a generar conflictos y, para cambiar, debemos practicar la honestidad.
Por ejemplo: si alguien encuentra un objeto que no le pertenece y la persona que es dueño lo está buscando, entonces debemos pensar y regresárselo. Igual si tomas algo sin pedirlo prestado, debemos regresarlo y no esconderlo. Además, es muy importante ofrecer una disculpa y así estamos siendo honestos.
Para evitar la corrupción también debemos practicar el respeto a la ley. Lo que nos dijeron las personas de la Fiscalía es que cuando una persona rompe la ley, la policía se encarga de llevarlo ante la justicia. Pero a veces la persona que rompió la ley hace trampa, y por sus mentiras le echa la culpa a otro para salvarse. Por eso, hacer justicia significa descubrir quien hizo la trampa para que se haga responsable por lo que hizo.
Mi familiar también me dijo que desafortunadamente existe el soborno, que es cuando el culpable ofrece una cantidad grande de dinero para que lo liberen. Pero como los policías y jueces tienen integridad y valores, pues se van por lo que es decir la verdad y respetar la ley. La policía siempre va a buscar llegar a la verdad.
Creo que en este día aprendí mucho sobre el patrimonio y los valores que debemos tener para cuidar nuestra historia, además de saber que existen leyes y personas que protegen edificios y monumentos, así como personas y la verdad. Ahora los niños, con ayuda de los adultos, somos Guardianes del Patrimonio con valores.
*Alumno de quinto grado de la escuela primaria Niño Minero, ubicada en Vetagrande.
