39 años, 40 ediciones
Los posts en redes sociales acerca de la próxima edición 40 del Festival Cultural de Zacatecas (FCZ), han causado mucha algarabía entre quienes se decantan por algún artista en particular. La expectativa crece en relación con las sorpresas aún no reveladas que se han ido compartiendo a cuentagotas, sabiendo que este evento es uno de los más esperados por los zacatecanos. Y es que este festival se ha ido posicionando con el tiempo.
Según la página de Información cultural de la Secretaría de Cultura, es reconocido nacional e internacionalmente, basando sus objetivos en “mostrar la producción artística local, promover y mostrar las actividades artísticas nacionales y difundir para el disfrute de los zacatecanos y visitantes de la época, la oferta artística internacional” (https://sic.cultura.gob.mx/ficha.php?table=festival&table_id=252).
En esta ocasión, el FCZ llega en 2026 a su edición número 40. Aunque su primera realización tuvo lugar en 1987, aquel primer festival se cuenta como la edición inicial sumando a la actualidad 40 de ellas.
Dicen por ahí que todas las primeras veces son especiales y, en este sentido, ¿cómo se vivió la primera edición hace 39 años? Una búsqueda rápida en la hemeroteca del Archivo Histórico me permitió zambullirme en lo que para algunos, son solo recuerdos del Zacatecas de los 80.
En aquel entonces la Semana Santa era, para la gran mayoría de los zacatecanos, tiempo de reflexión y visita obligada a los templos. Los eventos culturales acaecían de manera esporádica en foros como el teatro Calderón o la plazuela Goitia, apenas rehabilitada como tal unos años antes, pero no ocurrían especialmente en esta época.
Sin embargo, los ritmos lentos de Semana Santa se trastocaron cuando el 10 de abril de 1987 se inauguró la “Semana de la Cultura”, o “Zacatecas en la Cultura”, nombrado indistintamente en la época. Ese mismo día, el gobernador Genaro Borrego Estrada declaró a los medios que acorde con los principios del humanismo revolucionario, “nuestro espíritu, nuestras costumbres, tradiciones y nacionalismo lo que ha hecho florecer la cultura con alto espíritu de libertad y tiene el objetivo de elevar el bienestar y la calidad de vida de los zacatecanos.
Somos, -dijo el gobernador Borrego Estrada-, un pueblo especialmente sensible, lleno de espíritu de donde han surgido los valores (sic) como Francisco Goitia, Ramón López Velarde, Pedro y Rafael Coronel, Manuel Felguérez, Manuel M. Ponce, Candelario Huizar”. Por ello pretendía “elevar el espíritu de los zacatecanos” a través de una oferta cultural que descentralizara los eventos culturales y los acercara al público local.
Del 10 al 19 de abril, se presentaron diversos artistas como Betsy Pecanins, la bailarina Pilar Medina, el ensamble veracruzano de guitarras, Viola Trigo, la compañía nacional de danza, el barítono polaco Leszek Zawadka, así como espectáculos y conciertos para el público infantil.
Mucha expectativa causó la presencia de Kenny Cox y el Detroit Jazz Quartet, quien en conferencia de prensa aseveró que le encantaría llevar a jazzistas mexicanos para formarse en los Estados Unidos en lo que él denominó la verdadera música artística. Ellos se encargaron de clausurar el evento con un concierto en la Plazuela Goitia.
No quiero dejar pasar que también hubo opción para los amantes del teatro, con obras como “Resplandor de vida y muerte” con Roberto D’amico y el “Decamerón” que terminó por ser cancelada ante el escándalo de la moralina zacatecana.
Durante la clausura de la Semana de Zacatecas en la Cultura, las autoridades estatales y federales coincidieron en subrayar el carácter inaugural de la iniciativa y su vocación de permanencia. Se expresó el deseo de que aquella fuera la primera de muchas semanas culturales capaces de congregar, año con año, “lo mejor de México y lo mejor del espíritu nacional”.
Mientras que el gobernador Genaro Borrego Estrada insistió en que un pueblo es fuerte cuando reconoce sus raíces, afirma sus valores y fortalece su vida espiritual a través de la cultura.
Aquel “primer paso”, como lo definieron entonces, sentó las bases de una tradición que con el tiempo se consolidaría hasta convertirse en el FCZ, hoy uno de los referentes más importantes de la vida cultural del país.
*Maestra en Estética y Arte
