Ciudad digna sin grafiti
El grafiti es un tipo de vandalismo que daña nuestro país, nuestra ciudad, nuestra colonia y a todo nuestro entorno. Puede afectar a las propiedades públicas y privadas de nuestra comunidad. Cuando digo que daña el entorno me refiero, por ejemplo, a la escuela, los parques, las canchas o las propiedades privadas como las casas, las tiendas, las iglesias.
A los que grafitean no les hacen tanto caso. Por alguna razón, esas personas hacen grafiti para llamar la atención de todos. El grafiti es un crimen que daña en mi ciudad la cantera, las puertas, las ventanas, las paredes, los trenes, los camiones y toda propiedad en la que puedan darse a conocer. ¿Por qué escogen lugares muy visibles? Yo creo que escogen estos lugares más vistosos para que más gente vea su hazaña.
Mientras más público sea, esto les da una sensación de superioridad dentro del círculo de estos infractores. Así es como encuentran la forma de llamar la atención y sentirse importantes.
Este tipo de vandalismo no solo daña los sitios históricos, afecta otros patrimonios tanto públicos como privados y también daña la economía. Si rayan alguna casa, ¿Quién lo va a pagar? Pues las personas afectadas tienen que pagar con su dinero para limpiar el grafiti de la casa donde viven y eso afecta a las personas en sus gastos familiares. Pero en los sitios históricos, cuando son grafiteados, las autoridades tienen que ordenar que se limpien. El dinero con el que se reparan los monumentos históricos de nuestro país y de nuestra ciudad se obtiene de las multas e impuestos que también pagamos los ciudadanos.
El grafiti también causa contaminación visual, siendo esta más grave para todo monumento y estructura histórica de mi ciudad y el entorno. La contaminación visual es todo aquello que altera la apariencia de mala manera; por ejemplo, cuando hay un monumento de algún material y lo rayan. Cuando lo vemos ya no es tan bonito como antes y eso, además, le quita valor.
En el entorno donde vivo existen muchas propiedades dañadas por los actos de grafiti, lo que afecta la apariencia, deja un mal aspecto y altera la forma en la que se ve mi comunidad. Por ejemplo, cuando veo el entorno donde vivo con grafiti, yo siento miedo y no quiero estar ahí. Los lugares así, creo, hacen ver que existe poca seguridad. Pienso que las personas que grafitean tienen frustración o no saben cómo expresar de buena manera lo que sienten, porque dañan y nos afectan sin importarles las consecuencias. Esto nos afecta mucho a todos los que vivimos ahí.
Para disminuir los grafitis dentro de mi entorno propondría pedir más vigilancia por parte de la policía. También propongo que nosotros como habitantes y las familias formen a sus hijos, les enseñen valores como el respeto a los demás y la propiedad privada. A los que les gusta el arte urbano, que sepan que se debe pedir permiso para realizar bonitos dibujos que les permitan expresarse y no rayar sin sentido.
A aquellas personas que vandalizan haciendo grafiti les diría que cuiden la ciudad, que también es de ellos, porque es parte de lo que nos representa como zacatecanos y como país. Al Estado le pediría espacios donde a quienes les gusta el grafiti lo pueda hacer y exponer, para que lo hagan dentro de lo legal. Es importante cuidar el centro histórico, pero también las colonias donde vivimos y que se vea bonito y seguro.
Los invito a tener el valor y la conciencia para respetar la ley. Las reglas y la ley nos forman como sociedad. Yo, siendo un guardián del patrimonio, les pido que, si quieren ser un guardián como yo, empiecen en sus casas, calles, colonias y entorno para que se vea bonito y así tener una ciudad digna y segura.
*Escuela Primaria Lázaro Cárdenas, turno vespertino, 5º A
