CIUDAD DE MÉXICO 03-Nov-2025 .-«Fuera, fuera, fuera», así le gritaron al Gobernador morenista de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, al llegar y salir del sepelio del Alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, quien fue asesinado a balazos el sábado pasado durante los festejos ¡del Día de Muertos!
El fallecimiento del Alcalde Manzo provocó que Michoacán ardiera ayer con una indignación ciudadana expresada en dos marchas, miles de gritos, exigencias de seguridad y renuncias, destrozos… y hasta una cachetada al Gobernador.
Minutos después de una protesta multitudinaria realizada en Morelia, manifestantes, enardecidos, se arremolinaron por la tarde enfrente del Palacio de Gobierno para romper la puerta, irrumpir y comenzar una serie de destrozos y quemas en el interior.
Sobre el balcón principal del recinto de la Avenida Madero comenzaron a ser lanzadas mesas, sillas y escritorios, que acabaron destrozados sobre la banqueta.
Algunos también lanzaron bombas caseras, otros más rompieron ventanas, computadoras, fotos de ex Gobernadores como Lázaro Cárdenas Batel, quemaron botes de basura, pintaron el piso y paredes, y gritaron otra vez justicia por el Edil independiente, de 40 años de edad.
«¡Justicia, justicia, justicia!», gritaban afuera mientras desde adentro se veían las llamas en las oficinas, el humo y el mobiliario volar a la calle.
«¡Asesino!», «¡Justicia por Carlos Manzo!», continuó la multitud.
Al paso de los minutos, llegaron policías antimotines y hasta el titular de la Seguridad Pública estatal, Juan Carlos Oseguera, para someter con toletes y gas a los implicados.
En Uruapan, donde también hubo por la tarde una marcha multitudinaria y horas antes se registró un homenaje póstumo y una misa en honor del Alcalde Manzo, comenzó el domingo con una rechifla al Gobernador Ramírez
Bedolla cuando acudió al velorio que se realizaba en Casa Funeraria San José, en la Avenida Juárez.
Cinco minutos después, el Mandatario morenista salió de las instalaciones, abordó una camioneta Suburban blanca y se fue, también, entre rechiflas del lugar.
La Coparmex condenó el asesinato del Alcalde Manzo y exigió al Estado acciones inmediatas para frenar la violencia.
«Nuestros 71 centros empresariales condenamos enérgicamente el asesinato del Presidente (municipal) de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, y exigimos al Estado mexicano acciones inmediatas y efectivas para frenar la violencia (…) refleja la gravedad de la crisis de seguridad en la nación», alertó.

