Patria, familia y pisto
“Damas y caballeros, estos son mis principios. Si no les gustan tengo otros”:
Groucho Marx
Pues, aunque uno no quisiera hablar de nuestras santísimas y venerables autoridades municipales, pues nomás no se alinean y se ponen de a pechito para seguir haciendo barrabasadas propias de las organizaciones del paleolítico.
Porque muchos trabajadores del ayuntamiento capitalino ya no saben qué otra oficina poner, si una cantina o una de alcohólicos anónimos. Y es que -dicen- ya no compran botellitas de agua, sino cuartitos de Tonayan para enjuagarse la buchaca.
Parece que al Kung-Fu Panda municipal no le han avisado que su partido ya anunció un cambio radical en su línea política, filosófica y moral, porque ahora sí quiere deshacerse de todos los grandes males que le dejaron los gobiernos chafas de Fox y Calderón.
Pero eso no parece entenderlo nuestro Jack Black zacatecano, porque tiene un desmadre en el ayuntamiento que ni San Juditas quiere meterse porque se asusta.
Porque nomás díganme, ¿no es verdaderamente terrible que los funcionarios públicos tengan a sus madamas de aviadoras en la nómina municipal? Porque hasta los pasillos de diversas oficinas públicas han llegado las noticias de que una madama -con el santo permiso del dueño del local- que tiene un chingo de actas administrativas por no hacer su chamba, cobra puntualmente, porque grita a los cuatro vientos que es la madama de un funcionario público y, al que se le ponga al brinco, los amenaza con filoso puñal de carnicería. ¡Chale con la madama!
En fin, que en este antro municipal todo sucede con normalidad democrática, mientras el patrón se la pasa en otro municipio echándole bebidas espirituosas al cuerpecito que el señor le dio. Por eso, dicen los enterados, es que se suspendió una Audiencia Pública, porque andaba celebrando el cumple de un familiar, y mando a sus matraqueros a decirle a la pobre gente que no iba a ir porque se había desatado un peligroso brote de Covicho. ¡Rechale!
¿Qué está pasando en el (des)gobierno municipal? Porque a los cientos de demandas laborales, a las que se siguen sumando otras y otras, debemos de añadirle las terribles condiciones que tienen las calles de la ciudad. Baches por todos lados, basura a lo cabrón, actos anticipados de precampaña disfrazados de Audiencias, en las que no se resuelve nada, porque nuestras santísimas autoridades se la pasan armando desmadre donde no son invitados, exponiendo a la familia al escarnio y la befa del pueblo sabio.
La demostración palpable de que el panismo nada más no sabe gobernar. Y si a eso le añades a los priístas a los que invitaron a desgobernar la cosa está del carajo.
Las reuniones de cabildo son auténticas pachangas, donde los problemas no se resuelven, sino que se agudizan más de lo que ya están. La burla a los trabajadores a los que se les ofrecen contratos de uno o tres meses, sin pagarles porque en recursos inhumanos le hacen al Tío Lolo. Y con el miedo de hacerla de tos porque, entonces, viene la amenaza de correrlos.
Bueno, menos a las madamas de los funcionarios, las que cobran a todas margaritas, su buen salario, puntualmente -según los informes de varios trabajadores y trabajadoras-. Aquí la onda es echarle porras al patrón y acompañarlo a hacer sus panchos donde haya raza. En el futbol, en el beisbol, en el rebote o en cualquier otro evento en donde haya un buen surtido de cervatanas bien helodias para aprovechar el viaje. ¿Y los principios partidarios? Pues esos se quedan en el papel, total, la narrativa actual es echarle al cuerpo lo que pida, y si pide marranilla pues, ni modo de negarse, pues no es cívico ni forma parte de la cultura democrática.
Vivimos tiempos oscuros. No se puede ser tan cutre si se gobierna una ciudad que aun hoy, todavía, se dice, es Patrimonio Cultural de la Humanidad. ¡Jolines!
