En la tierra de los ciegos…
“En los discursos, los políticos mueren por la educación, y en los hechos la matan” (Eduardo Galeano).
La distribución política en nuestro país, derivada de años y años de explotación europea y guerras internas, nos trajo como célula esencial de la república el municipio. Y ya la historia nos dice que Cortés, para salvarse de las malas intenciones de Diego de Velázquez, gobernador de Cuba, fundó el ayuntamiento de la Villa Rica de la Vera Cruz, donde se le dio el título de Capitán General y Justicia Mayor, con lo que solo obedecería al Rey de España y le pintó violines al tal Velázquez.
Así, el tal Cortés se dio vuelo desviviendo a miles de naturales que se iba encontrado en su paso a la gran Tenochtitlán. Lo demás, ya lo sabe.
Pues si el primer ayuntamiento fue impuesto a punta de invasiones, los actuales no se salvan de provenir de malas artes, el chiste es buscar la manera de mamar del presupuesto y, de pasada, hacer un trampolín para buscar un hueso de perro mayor.
Así, en el mapa zacatecano, encontramos diferentes munícipes, con diferente narrativa y diferentes intereses. Es cosa de checar las noticias y las -malditas- redes sociales, donde se expresan diferentes voces en contra o a favor de los presidentes o presidentas municipales.
Aquí, en la capital del estado, tuvimos la fortuna de gozar con la presencia de un politólogo, filósofo, sociólogo de talla internacional para gobernarnos. Bueno eso dice él de sí mismo. La neta es que a Milei Varela se le bota muy gacho la canica y los trabajadores no saben bien a bien quién gobierna.
Van con los funcionarios de primer nivel a revisar su situación laboral y los mandan con otro, con otro, con otro, y así durante un mes. Esto, en boca de funcionarios, para ahorrar billete para la campaña a la gubernatura.
Se cuenta, con enorme encabronamiento por parte de trabajadores del ayuntamiento, la situación de unas mujeres intendentes que estuvieron esperando a que el presidente saliera de su oficina para encararle y pedirles su contrato pues estaban sin cobrar.
Esta situación de verdad que configura violencia de género, una situación que deja en total indefensión a mujeres que solo cuentan con lo poco que se les paga, para llevar algo de comer a casa. Eso sin contar con educación y salud para los hijos. Pero hay hijos que de esto no saben nada.
El ayuntamiento zacatecano está lleno de denuncias en los tribunales laborales por la pésima administración de los recursos humanos y, sobre todo, por la falta de sensibilidad política del politólogo, filósofo y sociólogo que cada vez se queda más solo, pues sus ideólogos lo han abandonado.
Para muestra, está la publicación, en redes, de Enrique Laviada cuestionando severamente la administración de Varela, donde le señala -entre otras cosas- que, en torno a la carta que le envió y que no recibió respuesta, observa una administración chafa que reproduce los mismos vicios, comunicación vulgar e incumplimiento de compromisos. ¡Tómala barbón!
Y en su informe una regidora se preguntó si había cambiado la geografía del estado, pues no se sabía que Tlaltenango colindaba con Zacatecas, pues es común que las sesiones sean por videoconferencia, porque el cacique anda por otros lugares, pero no donde debe de estar resolviendo los problemas de la capital.
La neta que, en este gobierno patito, no se sabe quién manda, pues cada quien hace lo que se le hincha. Y eso de que solo se otorguen contratos de tres meses o hasta de un mes, paraliza la gestión administrativa: pregunten a los de Cultura si ya recibieron el apoyo que solicitan para sus actividades.
Total, que la administración municipal de la ciudad capital es un auténtico desmadre, por falta de capacidad de quien la encabeza, mientras, se siguen sumando las demandas laborales a las ya existentes y todo porque el politólogo, filósofo y sociólogo Milei Varela de plano debería dedicarse a otra cosa. ¡Pobre Zacatecas!
