ZACATECAS. Durante este año, la riqueza ecológica de Zacatecas ha alcanzado niveles que no se registraban desde hace siete años, con el regreso y expansión de diversas especies de fauna silvestres en múltiples regiones, destacó Manuel de Jesús Macías Patiño, docente e investigador de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ).
“El estado está exuberante, hacía siete años que no veíamos esta vitalidad en todas las regiones”, precisó el académico, quien expuso que las abundantes lluvias, que han mantenido presas y arroyos llenos, generaron un equilibrio ambiental que favoreció la reproducción, movilidad y observación de fauna silvestre en condiciones inéditas, así como el regreso de especies migratorias a Zacatecas.
Aseveró que 2025 es “un año extraordinario”, pues se observó un aumento en los sitios de anidamiento del águila real, ya que de 32 nidos activos se pasó a 38, lo que refleja la recuperación de esta especie en zonas donde ya no se veía con frecuencia.
“La actividad comenzó desde diciembre, con muchos sitios de anidamiento activos; hacía dos décadas que no se registraban cifras similares”, señaló Macías Patiño.
AUMENTO DE ESPECIES
El investigador destacó en la zona norte del estado se registró la presencia del oso negro, que se extendido en la Sierra de Guadalupe Garzarón, donde los ejemplares se desplazaron hacia comunidades cercanas debido a la abundancia de alimento.
“Se movieron porque había conejos, liebres y aves, pero también porque encontraron residuos domésticos y basura”, por ese motivo, dijo, se aplicaron acciones de limpieza y métodos de disuasión en conjunto con habitantes locales para evitar conflictos con la especie.
En tanto, expuso, los guajolotes silvestres, codornices, liebres y conejos experimentaron un repunte notorio en las zonas semiáridas de Fresnillo, Calera de Víctor Rosales y Río Grande.
Mientras que “la colonia de perrito de las praderas se encuentra súper estable, ya que el número de colonias pasó de dos a tres debido a las condiciones de humedad y vegetación, destacó Macías Patiño.
Este aumento de especies, ahondó, ha favorecido a su vez la aparición de depredadores naturales como coyotes, pumas y serpientes. “Estos índices representan indicadores de equilibrio ambiental”.
Asimismo, resaltó que en Monte Escobedo, declarado Área de Importancia para la Conservación de las Aves (AICA), se registró una alta presencia de la cotorra serrana y aves residentes.
Mientras que la Laguna de Santa Ana recibió una gran cantidad de aves migratorias, lo que obliga a mantener vigilancia sanitaria ante posibles brotes de influenza aviar (H5N1), mencionó el investigador.
En esta demarcación hubo avistamientos de nutrias. “El espectáculo es hermosísimo, pero el monitoreo también es necesario por salud pública”, enfatizó.
UN PROBLEMA, COMERCIO SIN REGULACIÓN
Manuel de Jesús Macías dio a conocer que el aumento de la rata de campo (Neotoma albigula), particularmente en Morelos, Guadalupe y Fresnillo, ha detonado una nueva dinámica comercial.
Ante ello, alertó que el aprovechamiento sin regulación podría poner en riesgo las poblaciones, por lo que la UAZ realiza estudios para promover modelos sostenibles de manejo.
Refirió que el regreso del jabalí o pecarí de coyhaique representa un nuevo reto para la agricultura, debido a los daños que provoca en cultivos de maíz y frijol.
“En una noche pueden devastar hectáreas enteras; sin embargo, debemos verlo como una oportunidad de aprovechamiento y no de exterminio”, por ello propuso la creación de unidades de manejo para producir carne, jamón y pieles.
“Zacatecas ambientalmente está maravilloso. Tenemos que aprovechar la abundancia con inteligencia, enseñar a la gente a valorar y usar sosteniblemente los recursos que hoy la naturaleza nos está regalando”, destacó el investigador.
