ZACATECAS. A las faldas del cerro de La Bufa, el color amarillo y naranja de la flor de cempasúchil embellecen el terreno de Huerta La Pinta, a menos de cinco minutos del Centro Histórico de la capital.
En este sitio, con más de 200 años de historia, la familia Espinoza Sánchez conserva la tradición de cultivar la flor milenaria, utilizada para rememorar a aquellos que partieron y recordarles durante el 1 y 2 de noviembre en los altares y adornos tradicionales.
Teresa Sánchez, conocida con cariño en la colonia como Teresita, relató que esta huerta es una de las más antiguas de la región y ha trascendido desde sus bisabuelos.
Aunque los terrenos del huerto fueron disminuyendo, precisó que la familia conserva la tradición de cultivar flores de cempasúchil, por lo que desde inicios de agosto comienzan la siembra y pueda estar lista para el corte a finales de octubre.
FLORES 100% ZACATECANAS
Teresita presumió que, pese al paso de los años, han conservado semilla totalmente mexicana, ya que en algunos lugares se mezcló semilla nativa con la asiática, lo que trajo cambios en la variedad de flor.
Es así que en la Huerta La Pinta usan solo la semilla que han conservado generación tras generación, que queda evidenciado en las plantas que alcanzan hasta metro y medio de altura, mientras que “las asiáticas no superan los 40 centímetros y las venden en macetas”, precisó.
El orgullo de Teresita es que su huerto, a pesar de ser prácticamente la última en el primer plano de la ciudad, sigue siendo productivo y mantiene el legado familiar.
Ubicada en la calle Segunda de Matamoros 1007, en la colonia Gustavo Díaz Ordaz, Huerta de la Pinta produce durante el año diversas flores: nube, astromelia y cempasúchil; y frutas como manzanas y membrillos, que pueden ser adquiridos justo en la entrada de la parcela.

