ZACATECAS. Las calles del Centro Histórico de Zacatecas se transformaron en un escenario multicultural donde los ecos de tambores, flautas y zapateados resonaron entre los muros coloniales.
El desfile de clausura del Festival Zacatecas del Folclor Internacional 2025 pintó de colores y tradiciones el recorrido desde la avenida González Ortega hasta la Plaza de Armas, dejando a su paso una estela de emociones y orgullo cultural.
La Banda Sinfónica del Municipio de Guadalupe abrió el desfile entonando la emblemática Marcha de Zacatecas, convirtiendo cada nota en un himno de bienvenida que estremeció a los miles de espectadores que se congregaron a lo largo del recorrido.
Los acordes de esta pieza musical, símbolo del estado, marcaron el inicio de una celebración que honró tanto las raíces locales como la diversidad internacional.
El corazón del desfile lo conformaron los grupos folclóricos de los diferentes municipios zacatecanos, quienes desplegaron la riqueza cultural del estado con una energía contagiosa.
Desde los sones de la región hasta las tradicionales danzas de matlachines, cada agrupación local demostró por qué Zacatecas es tierra fértil de tradiciones vivas.
Los matlachines, con sus coloridos penachos y movimientos emocionantes, fueron sin duda uno de los momentos más emotivos del desfile.
Sus danzas, que fusionan elementos prehispánicos y coloniales, resonaron entre las fachadas barrocas del centro histórico, creando un diálogo temporal entre pasado y presente.
Sabor internacional con Bolivia y Colombia
La participación internacional estuvo representada por las delegaciones de Bolivia y Colombia, quienes aportaron la calidez y el colorido característico de sus tradiciones.
Los conjuntos bolivianos deleitaron con sus danzas altiplánicas y los ritmos de la quena, mientras que los grupos colombianos encendieron las calles con cumbias y vallenatos que hicieron vibrar el pavimento colonial.
Es importante mencionar que las delegaciones de Cataluña, Puerto Rico y Camerún, ya habían partido de la ciudad antes del desfile de clausura, concentrando así la representación internacional en las vibrantes propuestas de Bolivia y Colombia, que acompañaron a los grupos zacatecanos en este colorido cierre.
Un Centro Histórico que vibró
Durante más de una hora las principales avenidas del Centro Histórico se convirtieron en un río humano de tradiciones.
Los balcones coloniales se llenaron de espectadores, mientras que las calles vibraron bajo el peso de los zapateados, tambores y la energía desbordante de cientos de bailarines y músicos.
El recorrido, que culminó en la icónica Plaza de Armas, dejó una huella imborrable en quienes fueron testigos de esta celebración de la diversidad cultural.
Con el eco de los últimos acordes resonando entre las piedras de cantera, Zacatecas se despidió de otra edición del festival internacional.











