ZACATECAS. En el marco del INAHfest, el historiador Arturo Burciaga Campos, docente de la Unidad Académica de Historia de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), ofreció una conferencia centrada en el legado cultural del Camino Real de Tierra Adentro, inscrito como Patrimonio Mundial por la UNESCO.
Bajo el título “Inscripción del Itinerario Cultural del Camino Real de Tierra Adentro”, la charla tuvo lugar en el Jardín Juárez, donde se congregaron asistentes interesados en conocer más sobre esta antigua ruta —también conocida como La Ruta de la Plata— que conecta el centro de México con el sur de Estados Unidos.
Durante su intervención, Burciaga Campos subrayó la trascendencia de la declaratoria emitida el 1° de agosto de 2010, cuando la UNESCO reconoció un tramo de mil 400 kilómetros del Camino Real e integró en la lista del Patrimonio Mundial 60 sitios históricos, cinco de ellos previamente reconocidos por su valor universal excepcional.
“Se trata del itinerario más antiguo y extenso del continente americano”, explicó el académico, al recordar que fue trazado por los conquistadores españoles para facilitar el comercio, las campañas militares y la evangelización en el norte de la Nueva España.
Además de su relevancia histórica, Burciaga hizo hincapié en los procesos culturales que se gestaron a lo largo de este corredor durante más de tres siglos: intercambios de lenguaje, conocimientos médicos, música, tecnología y formas de organización social que marcaron profundamente a las comunidades que lo habitaron.
En particular, destacó el papel de Zacatecas y Guanajuato como epicentros de la extracción de plata entre 1561 y 1630, cuya explotación, dijo, “fue un factor decisivo para la conquista del norte mexicano”.
A 15 años de la inscripción del Camino Real de Tierra Adentro en la lista del Patrimonio Mundial, Burciaga Campos propuso revisar a fondo el tramo correspondiente al estado de Zacatecas, que abarca 13 sitios distribuidos en nueve municipios. Dicha revisión, argumentó, permitiría diseñar estrategias enfocadas en la señalización, restauración, difusión y proyectos de desarrollo que involucren tanto a instituciones académicas como a la sociedad civil.
“Existen elementos con potencial para convertirse en estrategias de impulso y desarrollo. La clave está en aprovecharlos inteligentemente para fortalecer esta ruta y su legado”, concluyó.

