Comuniquemos sin discriminar
La comunicación es la herramienta fundamental que utilizamos para convivir, compartir ideas, expresar emociones y construir relaciones humanas; sin embargo, puede ser también un vehículo de discriminación, exclusión y violencia simbólica.
La comunicación inclusiva, por su parte, se refiere a aquella forma de expresión que reconoce, respeta y valora la diversidad en todas sus formas: género, etnia, orientación sexual, religión, discapacidad, edad, condición socioeconómica, entre otras. No se trata únicamente de evitar insultos o palabras ofensivas, sino de construir discursos que no excluyan ni invisibilicen a nadie, comunicar sin discriminar implica ser conscientes del poder que tiene el lenguaje para moldear la realidad y promover una cultura de equidad y respeto.
Existen varias formas más frecuentes de discriminación que se manifiestan en la comunicación cotidiana como la discriminación de género que ocurre cuando se utiliza un lenguaje sexista que excluye o menosprecia a las mujeres y a las personas no binarias.
También existe la discriminación por orientación sexual que se manifiesta al utilizar términos peyorativos para referirse a personas de la comunidad LGBTTTQI+, asumir la heterosexualidad como norma o hacer bromas que ridiculicen otras orientaciones sexuales.
Otra forma de discriminar al comunicar es a través del racismo lingüístico, cuando se asocian acentos, formas de hablar o lenguas originarias con ignorancia, inferioridad o atraso. Expresiones como “parece indio” o burlas hacia quienes hablan con un acento regional contribuyen a la exclusión racial y cultural.
Promover una comunicación sin discriminación implica no solo evitar palabras ofensivas, sino transformar la manera en que concebimos y usamos el lenguaje.
Muchas formas de discriminación están normalizadas y no siempre se identifican como tales. Compartir información, corregir de forma respetuosa y fomentar la reflexión son pasos clave hacia un lenguaje más justo.
Una sociedad que comunica sin discriminar es una sociedad más democrática, justa y pacífica, el respeto por la diversidad no es un acto de corrección política, sino una condición indispensable para la convivencia.
TODOS LOS DERECHOS PARA TODAS LAS PERSONAS.
*Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Zacatecas (CDHEZ)
