ZACATECAS. En el mundo hay aproximadamente 8 mil 100 millones de habitantes y 4 mil 200 religiones, enfatizó el docente investigador de la Universidad Autónoma de Zacatecas, Rafael Rodríguez Rodríguez, al hablar sobre el tema del derecho a la libertad religiosa en México, una disciplina jurídica que estudia específicamente el Derecho Eclesiástico del Estado.
El especialista dio algunos datos globales del 2023. En lo que corresponde a los cristianos son el 31%, (2 mil 400 millones de habitantes de los cuales mil 400 son católicos), dentro de esta se encuentran las siguientes vertientes: católicos, ortodoxos, protestantismo y evangélicos, testigos de Jehová, mormones y anglicanos. Los Musulmanes son un 25% (1 mil 900 millones de habitantes); India-Hinduismo son mil 150 millones de un total de mil 438 millones de habitantes; el resto practica el Islam y China el Budismo; 500 millones de mil 410 millones el Taoísmo, es decir, que las principales religiones son: cristianismo, el islam, hinduismo, budismo, judaísmo.
Además, explicó que se encuentran habitantes sin afiliación religiosa, siendo un 16% (1 mil 500 millones de habitantes); los ateos, personas que no creen en la existencia de Dios o Dioses, basado su posición en la razón y en la ética; los agnósticos, personas que consideran que la existencia o inexistencia de Dios es inaccesible al entendimiento humano, y por tanto, no afirma ni niega su existencia, ya que no se tienen pruebas concluyentes, y los no creyentes o irreligiosos, que son personas que no se adhieren a alguna religión o creencia específica.
En México, en la diversidad religiosa existen los evangélicos, aquí entran protestantes, pentecostales y cristianos, también están los bíblicos, donde se encuentran los testigos de Jehová, mormones y adventistas, y por supuesto, los sin religión, que agrupan a agnósticos, ateos espirituales sin iglesia, indiferentes y creyentes sin iglesia.
Según datos del INEGI, identificaron 46 denominaciones religiosas, el caso de los datos de los no creyentes con un 4.5%, esto denota un aumento de personas que se identifican como “sin religión”, lo que refleja una tendencia hacia la secularización en el país, agregó Rafael Rodríguez.
El especialista, mencionó que es necesario destacar el artículo 24 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, garantizando a toda persona el derecho a la libertad de convicciones éticas, de conciencia y de religión. Esto incluye, dijo, “la libertad de adoptar y practicar la religión de su elección ya sea de manera individual o colectiva, en público o en privado, sin embargo, se establece que los actos públicos de expresión religiosa no deben tener fines políticos ni de propaganda, y que los actos de culto público se celebrarán ordinariamente en templos, sujetándose a la ley reglamentaria cuando se realice fuera de ellos”.
Por otra parte, el universitario explicó que la intolerancia religiosa se manifiesta cuando una persona, grupo, o institución rechaza, discrimina o reprime a otros por sus creencias religiosas o por no tener ninguna, esto puede implicar desde agresiones verbales hasta desplazamientos forzados, restricciones a la educación, marginación comunitaria o a la negación del derecho al culto.
A pesar de las garantías constitucionales, señaló que persisten casos de intolerancia religiosa en el país, por ejemplo, en Oaxaca, se han registrado incidentes contra comunidades evangélicas, como la quema de una casa de oración en San Juan Lalana, ante esto el Congreso local que ha exhortado a las autoridades a combatir la intolerancia y promover el respeto a la diversidad religiosa.
Finalmente, Rafael Rodríguez manifestó que la libertad religiosa en un derecho fundamental en México, respaldado por la Constitución; no obstante, hizo especial énfasis en la diversidad de creencias y la presencia de casos de intolerancia. Esto, sin duda, “evidencia la necesidad de promover una cultura de respeto y comprensión hacia todas las experiencias de fe y convicciones personales, la libertad religiosa no solo protege el derecho de creer en un Dios, sino también el derecho de no creer, de cambiar de religión, o de expresar dudas, un México verdaderamente libre y democrático debe garantizar que nadie sea perseguido, rechazado o castigado por el camino espiritual de decide recorrer o por no recorrer ninguno”.
