El mega narcolaboratorio, la agenda política y la alternancia
El descubrimiento y destrucción, la semana pasada, del mega narcolaboratorio para la producción masiva de drogas sintéticas en la comunidad El Carrizalillo, Valparaíso, colocó a Zacatecas, una vez más, en el centro de la agenda nacional e internacional, dejando profundas lecciones no solo en materia de seguridad pública y de combate al crimen, sino también de ajuste y reacomodo político.
La operación de la Secretaría de Marina en territorio zacatecano, que dejó desplazadas, ignoradas y neutralizadas a las fuerzas locales de seguridad, solo puede entenderse en el marco de las tareas de coordinación estratégica con los centros de inteligencia norteamericana, para desmantelar actuales estructuras del crimen organizado en la República Mexicana.
La incursión en Zacatecas de la Marina, el Ejército y la Guardia Nacional tuvieron como prioridad el combate al crimen, y, con ello el fortalecimiento de la gobernabilidad de la administración de Claudia Sheinbaum y la defensa de la soberanía nacional. Lo demás es secundario.
El gobierno de la presidenta Sheinbaum da cumplimiento, con acciones de ese tipo en el país, a los acuerdos de trabajar coordinadamente con la administración de Donald Trump, en el combate al crimen. También ha exigido castigo para algunos narco-políticos.
Por ese motivo, la presencia de las corporaciones de seguridad pública de Zacatecas, tanto estatales como municipales, en este operativo de corte estratégico, resultó innecesaria, incómoda e incluso estorbosa.
Al gobierno de la República suficiente le fue oprimir un solo botón, entre muchos, para neutralizar al poder político y de seguridad en Zacatecas.
Es una demostración de lo que podrá hacer en 2027. Los representantes de la administración local fueron expuestos al ridículo y se mostraron limitados.
En el contexto local, este hecho, debiese obligar a emprender una reingeniería de las corporaciones de seguridad pública en Zacatecas, porque éstas, ya resultan inoperantes y poco confiables ante las nuevas prioridades en materia anticrimen.
Las jerarquías zacatecanas de las corporaciones de seguridad quedaron rebasadas, cuestionadas y expuestas en su debilidad a la luz de opinión pública.
Las preguntas obvias que surgen: ¿Desde cuándo funcionaba este mega narcolaboratorio? ¿Por qué no se había denunciado, si operaba a la vista de toda la población en una extensión territorial de 395 mil metros cuadrados? ¿Cuánta gente trabajaba en este enorme complejo productor de drogas sintéticas?
Lo que es cierto, también, es que los temas de seguridad pública y del crimen organizado han quedado inscritos, se quiera o no, en la agenda de la vida política del estado de Zacatecas, lo que pudiera tener consecuencias en las próximas coyunturas electorales.
La sociedad zacatecana está agobiada por los elevados niveles de violencia que le aquejan y por lo que se mantienen los profundos indicadores de estancamiento económico estatal. Y la demanda generalizada es a favor del cambio.
Y es inequívoco, por tales razones, que en la próxima coyuntura electoral (la de 2027) la sociedad le apueste por una de dos opciones: 1). La alternancia política con continuidad, que no conduzca a la confrontación con el gobierno de Claudia Sheinbaum y sí a una transición tersa; y 2). A un cambio y alternancia con ruptura total con el partido en el gobierno de la República, lo cual sería una medida radical.
El operativo de la Secretaría de Marina en la comunidad El Carrizalillo tendría que propiciar de facto un reacomodo de fuerzas al interior de la estructura del poder público en las áreas de seguridad.
Pero no es nada remoto que todo eso provoque a futuro, asimismo, un reajuste y reacomodo en las fuerzas políticas hegemónicas de Zacatecas.
Operativo en El Carrizalillo
La destrucción del mega narcolaboratorio en la comunidad El Carrizalillo, Valparaíso, no tiene precedente en la historia criminal de México.
Con esa acción se evitó la producción de 27 mil 930 kilogramos de metanfetaminas, equivalente a casi 700 millones de dosis de drogas sintéticas, que fueron eliminadas anticipadamente del mercado.
Una vez más Zacatecas se inscribe en la historia criminológica del planeta, como cuando en 1997 fue decomisado en el aeropuerto de la minera San Martín, Sombrerete, un cargamento con 11 toneladas de cocaína, el más cuantioso en la historia del mundo.
