ZACATECAS. Llegó el frío y no hay mejor receta que unos tamales y un atole para aminorarlo, como los que ofrece Marina Urista y sus hijos, quienes desde hace 25 años deleitan los paladares de los zacatecanos y visitantes en las principales calles de la capital.
Fue en la comunidad Muleros, Pánuco, donde la familia Urista comenzó a vender tamales, una tradición que sobrevivió de generación en generación.
Perla, encargada del establecimiento que se ubica entre las calles Arroyo de la Plata y Justo Sierra del Centro Histórico, detalló que abren todos los días a partir de las 8 horas.
“No hay día que no encuentren nuestros tamales”, aseguró, aunque recomendó llegar temprano, ya que generalmente a mediodía se terminan.
Mencionó que llega al establecimiento a las 7 horas para preparar el carbón y el bracero donde se calentarán los tamales.
Precisó que diariamente ofrecen rojos y verdes con carne de puerco, rajas con queso, dulces de piña con coco y sordos (hechos de pura masa).
Además, continuó, para mitigar este frío los pueden acompañar con un café bien cargado o su respectivo atole, que generalmente es de guayaba, “pero de repente nos traen de cajeta y nuez”.
La encargada indicó que también aprovecha las brasas para asar chiles y jitomates para preparar la salsa molcajeteada.
“Más de uno acaba enchilado, pero no dejan de ponerle salsa a sus tamales”, resaltó.
Precisó que cuentan con dos sucursales más en la capital: en la calle Guerrero y frente a la clínica 1 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Asimismo, la que se ubica frente a la tienda Sam’s Club, en Guadalupe.
Por último, Perla dio a conocer que atienden pedidos durante el año y más en estas fiestas decembrinas, por lo que invitó a hacerlo con anticipación al teléfono 492 118 8956.

