MONTERREY. La Monumental Monterrey fue el gran marco de otra tarde de triunfo para la ganadería de El Junco que confirma que este escenario es una plaza talismán. Dos toros de arrastre lento y una corrida de buen juego en lo general fue el balance de este festejo, del que triunfaron los matadores Enrique Ponce (tres orejas) y Arturo Gilio (dos orejas), mientras que Sergio Garza se fue de vacío.
EJEMPLAR NOBLE
El abre plaza del festejo fue el astado de nombre Ferrocarrilero, de 480 kilos, merecedor del arrastre lento. La cadencia con el capote de Enrique Ponce que se recreó por verónicas y una faena en la que encontró la potabilidad, clase y nobleza del ejemplar de El Junco, que embistió en cámara lenta en la muleta de un inspirado torero que se despidió de gran manera del público regiomontano.
Una estocada certera tras la faena cumbre para cortar dos orejas. A su segundo, Ingeniero, de 483 kilos, de la misma ganadería, le cortó una oreja de gran valía en otra jornada acompasada, en la que cuajó las series por el pitón derecho. El toro fue aplaudido en el arrastre.
FAENA DE CALIDAD
Arturo Gilio firmó una tarde importante para su arrolladora temporada, donde Monterrey fue un escenario clave.
El lagunero se abrió con Junqueño, número 85 con 545 kilos, al que le construyó una faena de gran calidad, rematada con una estocada fulminante entre gritos de “¡Torero, torero!”.
Dio la vuelta al ruedo, originando también una gran bronca al juez por no conceder la segunda oreja. La gente le obligó a dar dos vueltas al ruedo.
Con su segundo, un novillo de Peñalba de nombre Alquimista, de 515 kilos, un animal con clase pero que duró muy poco, estoconazo para cortar una oreja.
CIERRE SIN TRIUNFO
Sergio Garza falló con la espada y dejó ir el triunfo ante Emprendedor, de El Junco, de 520 kilos, que tras su buen juego fue aplaudido en el arrastre.
El torero regiomontano escuchó dos avisos y se retiró en silencio. Con su primero, también escuchó dos avisos.

