JEREZ DE GARCÍA SALINAS. “Si se va la Guardia Nacional (GN), nos vamos con ellos”. “Ahora que hay más seguridad podemos trabajar nuestras tierras y sentirnos más tranquilos, aunque de repente nos llega el recuerdo de cuando dejamos nuestra casa”; éstos son algunos de los testimonios de los habitantes de comunidades desplazadas por el crimen organizado hace tres años.
A pesar de que el 90 por ciento de la población de las 14 localidades retornó a sus tierras, en los habitantes aún queda el recuerdo que hace que las lágrimas recorran sus mejillas y surge la impotencia, ésa que hace pedirle a las autoridades que no vuelva a repetirse la historia.
También surge una oración en la que le piden a dios vivir en paz y que la seguridad perdure en sus pueblos, ésa que les regresaron los uniformados de la GN, a quienes piden no los abandonen, pues “si ellos se van, nos vamos con ellos”, aseveran los jerezanos.
“LA MENTE ES TRAICIONERA”
A Martha se le entrecorta la voz al recordar cómo abandonó su hogar, aunque a tres años de “esa pesadilla”, aseguró que ahora puede caminar por las calles de Palmas Altas con mayor tranquilidad debido a la presencia de la GN.
“Con ellos uno se siente seguro y protegido, aunque aún queda el recuerdo que hace que se estremezca el cuerpo. No es fácil volver porque aún tenemos secuelas, ésas que en cierta forma nos hacen estar y a la vez no. La mente aún no la tenemos muy bien al cien todavía”, relató.
En tanto, Esperanza señaló que ya se puede transitar con mayor seguridad por las carreteras que van a la comunidad, donde “aún se viven tiempos difíciles, pues por un lado la sequía nos dañó y luego la inseguridad complicó el trabajo para cultivar, pero ahora dios nos bendijo con la lluvia y con las autoridades para recuperar nuestras tierras”.
“RESURGIR ENTRE LAS CENIZAS”
Juan de la Cueva, originario de El Durazno, relató que la comunidad se recupera a pasos agigantados. “Ahora hasta los niños pueden pasear en bicicleta por las calles, uno puede labrar sus tierras y resurgir de las cenizas como el ave fénix”, destacó.
Explicó que, con el trabajo en conjunto, construyeron una fuente que marca el renacimiento de la localidad y, de alguna manera, el olvido del trago amargo que tuvieron que pasar.
“Aquí todos trabajamos por el bien del pueblo, ahora toca poco a poco recuperar la alegría que nos caracteriza”, señaló.
Mientras que David Castañón recordó como al regresar encontró a su ganado casi en los huesos y ahora que retornó ya puede caminar con seguridad y arrear a los animales sin temor de que vuelva a repetirse la historia.













