MADRID. Tomás Rufo fue el protagonista del sexto festejo de la Feria de San Isidro, y lo hizo tras el corte de una oreja. Manzanares y Castella saludaron en el tercio tras estoquear al segundo y al cuarto, respectivamente.
Este jueves en Las Ventas de Madrid se lidiaron ejemplares de Victoriano del Río y de Toros de Cortés. Se colgó nuevamente el cartel de No hay billetes.
LA PROFUNDIDAD DE CASTELLA
Maleado, el abre plaza, de Toros de Cortés, correspondiendo a Sebastián Castella. Fue un astado muy protestado de salida, una justa presencia que el público consideró no ser merecedor de Madrid.
La tarde con frío y viento, ése que molesta a los toreros, otro enemigo a vencer este jueves para Castella además del molesto Tendido 7, que le recriminó.
El animal punteaba deslucido y sin un ápice de transmisión, y estrellándose además en la muleta. Imposible hacer una faena con lucimiento ante todos los factores en contra. La brevedad se agradece y el esfuerzo, aún más.
El cuarto, Bolero, y una nobleza a raudales. Sebastián Castella buscó el otro lado de la moneda, las primeras series portentosas, trazo largo y templado, impregnando la clase y naturalidad.
Esto necesitaba Castella para el reencuentro justo, para que los días siguieran transcurriendo entre la verdad manifiesta de su toreo.
Por ambas series templó y mandó, pero en honor a la verdad; al astado le faltó al final romper y se quedó con mucho el francés, que decidió arrimarse y meterse en los pitones. Certero con la espada, petición no concedida, saludando en el tercio.
SUAVIDAD EN EL TRAZO DE MANZANARES
El segundo de la tarde llevó por nombre Disparate, tocando a José María Manzanares, que marcó un buen comienzo de faena, dejando muletazos por bajo.
Tuvo movilidad el de Victoriano del Río y humilló: metía la cabeza planeando y Manzanares lo llevó con los vuelos de la muleta. Se prodigó en un cambio de mano deletreado, asegurando que su faena iría a más. Madrid ansiaba un toro así, con esa movilidad y transmisión.
Fueron series acompasadas que permitieron además la buena interpretación derechista de Manzanares. Matar recibiendo con un toro que no ayudó, pero la colocación de la espada no pudo ser mejor, pues el animal dobló.
Petición que el presidente del festejo no concedió. Manzanares saludó en el tercio y el ejemplar fue ovacionado en el arrastre. El quinto se apagó pronto en la muleta del alicantino y no hubo opciones.
EL TRIUNFO DE RUFO
El tercero, Bocinero, también de Victoriano del Río, para Tomás Rufo, que estuvo breve con el capote. Un comienzo vertiginoso de faena, citando al toro de rodillas y esperando la arrancada muy de largo; consiguió llamar la atención y pudo estar a la altura, incluso sorprendió con los recursos para reponerse.
Qué suave fueron estos muletazos ligados por el derecho, astado fijo y con calidad, esa nobleza pero también con esa poca fuerza.
No había que obligarle y pausó entre serie y serie; en la segunda, al cambiar de mano, fue prendido. Todo indicaba llevar la cornada, pero al parecer fueron solo los fuertes golpes.
Tomó el engaño y se puso de nueva cuenta en la cara del toro: verdad y pundonor, pues el animal ya había ido a menos, convirtiéndose en un marmolillo con peligro.
El aguantar como él lo hizo fue una muestra más de lo grande que hoy llegó a Madrid. Pinchazo hondo y una mayoritaria petición de oreja.
Ebanista, el sexto de la tarde y segundo del lote de Tomás Rufo, que solventó un buen saludo capotero y una faena donde encontró de nueva cuenta la calidad del de Victoriano del Río.
El gozo se fue al pozo, el toro fue a menos, pero dejó al paso derechazos de gran calidad. Por el izquierdo le costó más y hubo que robarle los muletazos. Esta vez la espada no entró.
FICHA
Madrid, España
Plaza de Las Ventas
Sexto festejo de la Feria de San Isidro. Lleno de No hay billetes.
Tarde nublada y fresca, con viento
Toros de Cortés (primero) y Victoriano del Río, destacado el segundo y cuarto, con nobleza
Sebastián Castella, silencio y salida al tercio tras aviso
José María Manzanares, salida al tercio tras petición y silencio
Tomás Rufo, oreja y silencio











