AGUASCALIENTES. El matador Juan Pablo Sánchez firmó una de las faenas más importantes de lo que va del Serial Taurino de la Feria Nacional de San Marcos 2024.
El emperador del temple pulsó una gran faena a un astado noble y de calidad, perteneciente al hierro de Pozo Hondo.
Sánchez se encumbró y mostró su madurez, y lo hizo en el más grande de los niveles, pues no solo mostró su temple infinito, si no que porfió con su segundo, un ejemplar con el que se pegó un auténtico arrimón de poder y pundonor.
Tomás Rufo cortó también una oreja y dejó al paso buenos trazos. Mientras que El Calita lleva un paso firme en el preámbulo de su comparecencia en Madrid.
EL CALITA, SIN MEDIAS TINTAS
Pirul, de 517 kilos, el abre plaza del hierro de Pozo Hondo, que tocó en suerte a Ernesto Javier El Calita, que saludó con cadencia por verónicas.
El brindis del torero capitalino fue para toda la afición hidrocálida. Probaturas por ambos pitones en el inicio de faena, y por el derecho largo y templado, encontrando la colaboración del animal de Pozo Hondo.
El gusto y la naturalidad se acompañaron en trazos largos y profundos, encontrando esa nobleza en el astado que siguió regalando las buenas embestidas.
Cuánto empaque hubo por el izquierdo, en una primera serie en la que cuajó los naturales que reflejaron su distintivo.
Regresó a la senda derechista, muy roto, acompañando el trazo con la cintura y con el engaño muy bajo. Pinchazo y estocada.
Ruletero, de 494 kilos, segundo del lote de Ernesto Javier El Calita, que se encontró desde el inicio con la fijeza del toro.
Planteó de buena manera su faena, sin obligar al ejemplar, ayudándole. El novillo no fue fácil conforme se desarrolló la faena, pues se metía con mucho peligro de uno en uno, tirando de él con temple determinado y poderoso. El toro se quedó, pero no el deseo de El Calita, que porfió en todo momento. Salida al tercio
SÁNCHEZ, TEMPLE INFINITO
Feriante, segundo bis de 495 kilos, de Pozo Hondo y muy suelto de salida. Al abrir el compás e intentar sujetarlo, Juan Pablo Sánchez lo llevó bajo, bregándolo con torería.
Se recreó en un quite por gaoneras, ajustadas, apostando todo. La tersura lleva por nombre Juan Pablo, no hay más.
Pocos tienen esa facilidad de hacerlo ver tan fácil, solera infinita, plasticidad única en muletazos que no terminan.
Por el izquierdo, la hondura para romper una faena donde el señorío se prodiga. Los derechazos perennes y un cambio de mano plagado de estética.
Un gran astado fue Feriante: noble y con calidad. El toreo en redondo con la letra más fina en una faena que deberá ser recordada.
Al final, cuando el ejemplar fue a menos, lo aguantó, se metió en los pitones y mandó. Lo cuajó en redondo con esos recursos que mostraron su técnica y solvencia.
Pinchazo y estocada para cortar una oreja. El animal fue premiado con el arrastre lento.
Tallador, quinto de la tarde y segundo del lote de Juan Pablo Sánchez. El de Pozo Hondo fue muy áspero y además mostró su poca fuerza, perdiendo las manos.
Toque y mando del hidrocálido, que esperó con determinación y poder, dejando la muleta y metiéndose en los pitones. Meritorios los muletazos que extrajo por el derecho.
La rotundidad, aguantando, teniendo los pitones en los muslos. Se la jugó con auténtica verdad, sin arrebatos.
TOMÁS RUFO, CON EL PIE DERECHO
Picacho de 487 kilos para Tomás Rufo, que estuvo breve con el capote. El toro tuvo poca fuerza, lo cuidó mucho el diestro español, que de uno en uno templó en detalles de calidad, pero en una faena que no alcanzó a tomar el vuelo.
Dos Arbolitos, de 492 kilos, el cierra plaza, que correspondió a Tomás Rufo, quien brindó al respetable público hidrocálido.
El toledano se puso de rodillas para comenzar su faena. Se quedó de hinojos y sacó buenos muletazos por derecho.
Muletazos limpios y templados tuvo por el derecho; lo hizo con mucha suavidad. El toro tuvo nobleza pero le faltó fuerza y por el izquierdo muy hondo, acompañado con los vuelos. Mató de gran estocada y cortó una oreja.















