ZACATECAS. En la esquina de Juan Aldama y Tacuba, cerca de la Fuente de los Faroles, un grupo de turistas se acerca curioso hacia Gonzalo Martínez y su burrito Francisco, quienes, desde Hacienda Nueva Morelos, traen jarrones llenos del delicioso néctar del maguey: aguamiel.
“Pruébelo” dice Gonzalo a los que se acercan, cautivados por el burrito Francisco y después por el dulce sabor del aguamiel.
El asombro por el dulzor de la bebida hace dudar a los clientes, quienes preguntan el origen del elixir y al saber que es de maguey cuestionan si no está endulzado con azúcar.
“Así me saldría más caro” responde Gonzalo, quien gustoso sirve vaso tras vaso del aguamiel traído desde Hacienda Nueva y cuya preparación comienza desde las 4 horas.
“Si vienen a Zacatecas y no prueban el aguamiel, es como si no hubieran venido” declara Gonzalo, quien se traslada hasta la capital para continuar con la tradición que comenzó su abuelo y luego su padre.
“Tengo dos años viniendo hasta el centro aquí en Tacuba desde que se fue mi papá, tengo el burro y los cántaros, entonces dije por qué no” relató Gonzalo.
El viaje de Gonzalo comienza desde las 4 horas cuando prepara a Francisco, su fiel acompañante, después carga el aguamiel y emprende el viaje de dos horas para llegar a la capital.
La dulce bebida es buscada “por sus nutrientes, la gente sabe que es buena para el organismo, ayuda en la digestión y controla azúcares en la sangre” explicó Gonzalo.
Sus clientes recurrentes se llevan hasta tres vasos de una sentada y los turistas se maravillan con el sabor del aguamiel mientras Francisco se lleva algunas caricias por su dócil temperamento.

