ZACATECAS. Productores del norte del estado aseguraron que este año “la tierra no va a dar ni lástima”, pues gran parte de la superficie sembrada con maíz, frijol, avena, chile, cebolla y ajo se perdió por la falta de lluvias.
Además, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) empezó tarde el reparto de semilla. “Apenas nos la entregaron la semana pasada y la tierra no estaba ni húmeda para poder tirarla”, se quejaron.
Los agricultores, de Fresnillo, Río Grande, Villa de Cos, Pánuco, Vetagrande y Cañitas de Felipe Pescador, coincidieron en que la sequía afectará la producción no solo de este ciclo, sino también del siguiente, dado que no dispondrán de semilla para las siembras.
Juan Carlos Ortiz, productor de chile en Villa de Cos, agregó que la fruta que cosecharán carece de calidad porque es más pequeña, lo que reduce la posibilidad de comercializarla.
Las grandes empresas no les aceptan este producto porque incumple con las características del mercado. “En cuanto a color y sabor es lo mismo que de otras cosechas, pero nomás no lo quieren”, lamentó Ortiz.
Gildardo Esparza Torres, quien siembra maíz y cebolla, dio a conocer que la falta de agua impidió el crecimiento de las milpas en toda la región de Pánuco, donde “tienen nada más como medio metro”.
Con esta altura y sin lluvias, no existen las condiciones ni para aprovechar la producción en alimento para ganado, “porque muchas de las plantas ya hasta están quemadas”.
En la producción de cebolla el panorama tampoco es prometedor, “porque primero se nos cayó el precio y luego no hay condiciones de mercado ni dónde colocarlo”.
Temen importación
Ante la baja producción que esperan en la mayoría de las cosechas, el mayor temor de los campesinos es la importación para garantizar existencias en el mercado.
“Esto a la larga nos complica mucho porque cuando logremos recuperarnos no habrá dónde colocar lo que producimos”, advirtió Miguel González, productor de chile de Vetagrande.
A esto se suma que, aun cuando la mayoría de los agricultores tiene pozos de riego, la falta de lluvias obliga a un mayor consumo de energía eléctrica por tener que usar las bombas de manera regular.
“Entonces, ¿cómo nos quieren quitar el subsidio de la Comisión Federal de Electricidad (CFE)? Ahora, de los 12 o 18 mil pesos que pagábamos nos va a incrementar hasta 70 mil. No hay de dónde porque no hay cosecha”, recriminó Martín, de Fresnillo.
Entrega tardía
Ante este panorama, los agricultores urgieron el apoyo de autoridades federales y estatales, “porque no vamos a tener ni para darle de comer a la familia”.
Criticaron la entrega tardía de la semilla de avena para tratar de recuperar algo de dinero de lo invertido en sus cultivos. “Nada más nos dan dos bultos para sembrar, con eso nomás alcanza para una hectárea y realmente no tiene ningún beneficio”, consideraron.
Los agricultores advierten que no es rentable invertir en la siembra de avena, “porque nos cuesta más el diésel de los tractores y todo el trabajo que representa, que el beneficio”.
Mencionaron que quienes sembraron este producto perdieron la cosecha, “porque se pudrió y se quedaron sin nada”. Ahora, el mayor riesgo es que no habrá semilla para el año que entra, por lo que insistieron: “deben buscar cómo apoyarnos”.
Por ello, llamaron al gobernador David Monreal Ávila y las demás autoridades a que busquen mecanismos de apoyo para el sector agrícola, “que deje de entregar tractores porque nada más va a endeudar a los productores que no van a tener con qué pagarle”.

