El obispo de la Diócesis de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló, indicó que las imágenes religiosas gigantes “traen bien, hacen bien” a las comunidades, las cuales aseguró deben “estar bien estudiadas, bien pensadas”.
Expuso que la colocación de estas imágenes a gran escala, como la del Niño Dios Gigante de Zóquite, el Santo Niño de Atocha en Fresnillo y el Cristo de la Paz de Tabasco, las cuales miden 6.5, 7 y 31 metros de altura, respectivamente, pueden tener diversas finalidades, como promover la fe o la atracción de turismo.
“En el caso de Plateros es ofrecer algo más al peregrino que va y que ha dado buen resultado”, declaró el obispo.
Ejemplificó la construcción de estas imágenes religiosas con el Cristo Roto en Aguascalientes, donde se inició con este tipo de turismo religioso, que consideró como iniciativas positivas.
Sin embargo, Noriega Barceló enfatizó que el positivismo de ello “dependerá de cómo se promueva y se ofrezca, turismo habla de producto, qué producto se ofrece y tiene que contribuir no sólo la imagen, sino el entorno y la seguridad”.
Lamentó que los hechos violentos actualmente inhiban la asistencia y participación de la gente que anteriormente visitaba Zacatecas, “ahorita ya no vienen, por esa razón, el miedo”.

