Historias y mitos de Zacatecas
¿Quién no ha escuchado alguna vez que debajo de Zacatecas existe una red de túneles que comunica iglesias, conventos y antiguas casonas? ¿O que en alguna construcción novohispana permanece escondido un tesoro que nadie ha podido encontrar y que hace flotar los objetos durante la noche?
Nuestra ciudad está llena de historias y leyendas de este tipo. Algunas las hemos escuchado de nuestros abuelos, otras aparecen en las conversaciones cotidianas y unas más se transmiten con tal insistencia que terminamos por incorporarlas a nuestra propia idea del pasado o mejor dicho, de la memoria de la ciudad.
Todas las ciudades tienen dos tipos de historia. Aquella que podemos reconstruir mediante documentos, archivos y testimonios, y otra que sobrevive en la memoria colectiva, alimentada por leyendas, rumores y relatos y hasta chismes que pasan de una generación a otra. Como bien sabe, Zacatecas tiene mucho de ambas.
El asunto de los túneles, por ejemplo, ha despertado durante décadas la curiosidad de propios y extraños. En alguna ocasión ya me ocupé de este tema y de los pasadizos subterráneos cuya existencia tiene sustento histórico, como el que comunicaba el antiguo colegio jesuita con el templo. Sin embargo, la imaginación popular ha ido mucho más lejos y ha construido la idea de una extensa red de galerías que conectaría buena parte de los edificios religiosos de la ciudad y que incluso llegaría hasta el ex convento de Guadalupe.
Quizá no sea casualidad que una ciudad como Zacatecas haya desarrollado semejantes relatos. Su historia está profundamente ligada a la minería, a la búsqueda de metales preciosos y a la explotación de las entrañas de la tierra. Durante siglos, la riqueza de esta población dependió de lo que se encontraba debajo de sus calles y cerros. No resulta extraño, entonces, que el subsuelo también se haya convertido en escenario de historias extraordinarias y curiosamente, éste es un tópico típico en ciudades mineras.
A los túneles se suman los relatos sobre tesoros escondidos, riquezas enterradas y fortunas que aguardan debajo de alguna antigua construcción, en espera de que algún afortunado se saque la lotería. También están las historias de apariciones, casas embrujadas y personajes que, según se cuenta, todavía recorren los callejones zacatecanos; hasta en los hoteles más emblemáticos hay habitaciones que asustan a los huéspedes. Basta detenerse frente a una casona antigua o caminar por alguna calle estrecha al caer la noche para que la imaginación haga lo suyo.
Sin embargo, lo interesante es que estas narraciones no son exclusivas de Zacatecas. Las ciudades con un pasado antiguo suelen estar pobladas de historias que explican aquello que sus habitantes no conocen del todo y que sencillamente prefieren imaginar. Los edificios históricos dejan de ser únicamente testimonios arquitectónicos para convertirse en escenarios de acontecimientos extraordinarios, donde se mezcla la historia real con lo que construye la imaginación.
Desde luego, como historiadores debemos distinguir entre los acontecimientos documentados, las leyendas y las interpretaciones que las sociedades elaboran sobre su propio pasado. No todo lo que se cuenta ocurrió tal como ha llegado hasta nosotros. Pero tampoco significa que debamos desechar estas historias por carecer de comprobación documental o porque nos parezcan ociosas. La tradición oral es también una fuente para comprender a las sociedades del pasado y del presente; nos permite acercarnos a sus temores, creencias, aspiraciones y a las formas en que construyen una relación con los espacios que habitan.
En ese sentido, una leyenda puede decirnos mucho más de la sociedad que la produjo que del acontecimiento que pretende narrar. ¿Por qué imaginamos tesoros debajo de una ciudad minera? ¿Por qué atribuimos historias sobrenaturales a los antiguos conventos? ¿Qué nos lleva a creer que existen secretos ocultos detrás de los muros de nuestras construcciones históricas? Quizá las respuestas tengan tanto que ver con nuestra relación con el pasado como con nuestra necesidad de encontrarle nuevos significados.
Sobre estos mitos urbanos y leyendas estaremos conversando un grupo de historiadores y una servidora. Les invito a escucharnos por el 96.1 FM el próximo martes a las 17 horas, donde conversaremos sobre los mitos, las leyendas y las historias que forman parte del imaginario zacatecano.
*Maestra en Estética y Arte
