La unidad en la crisis
En momentos de crisis, el ser humano reacciona de diversas maneras, siempre guiado bajo un instinto de supervivencia, pero dejamos de lado que es justo en momentos de crisis cuando más se necesita la unidad.
Pero la unidad se construye, no se exige, no se da por sentada y no se puede forzar. En la familia, en el trabajo, incluso, en una nación, quien habla de unidad tiene que predicar con el ejemplo.
En la UAZ, estamos en crisis, si estamos todos los universitarios y con nosotras y nosotros también nuestras familias, porque afectar a cualquiera de nosotros implica una consecuencia directa en nuestro núcleo familiar, por eso la unidad es fundamental.
La UAZ está formada por tres comunidades, la académica, la administrativa y la estudiantil, todas importantes. Pero se ha formado una clase que, constituida por integrantes tanto de la comunidad académica como de la administrativa, se han convertido en la elite universitaria, que so pretexto que administran la institución se sirve con la cuchara grande.
Cabe señalar que el comentario no es para generar división, sino para que entiendan que son ellos quienes deben predicar con el ejemplo, en esta crisis institucional.
En cada una de las comunidades hay sectores que a partir de su fecha de contratación y por las modificaciones al contrato se han causado divisiones generacionales, a las que abonaron quienes han dirigido la universidad en diferentes tiempos.
Pero debemos hacer una pequeña aclaración, las divisiones entre las generaciones no deberían ser motivo de conflicto interno entre la comunidad académica, sino de lucha común frente a quien nos ha precarizado a lo largo de los años: el Estado.
La comunidad académica de la UAZ no es la responsable de la crisis de la institución, ni el personal en activo ni el jubilado, por eso debemos estar unidos y no caer en las provocaciones que llaman a la división. Las razones son las siguientes:
Primero, siempre se ha usado el impuesto y la seguridad social que se nos descuenta rigurosamente de nuestra nómina, cada quincena, para financiar los excesos y la irresponsabilidad de quienes administran la UAZ.
Segundo, las y los jubilados dinámicos no reciben una pensión adicional, sino un complemento de pensión, que no es lo mismo. Recibir un complemento de pensión es solo para alcanzar el sueldo que recibían mientras estaban en activo, ya que una parte es la pensión que reciben del ISSSTE, mientras que, en otras universidades del país, los jubilados reciben el 100% de su salario por parte de la institución, más lo que reciben de parte del instituto de seguridad, ya sea IMSS o ISSSTE.
Decir que su pensión es excesiva es hablar desde el desconocimiento. Además, el crear el fideicomiso no era responsabilidad de los jubilados mientras estaban en activo, sino de quienes administraban la UAZ.
Tercero, los jubilados dinámicos no son responsables de que las cuentas individuales no tengan recursos. Es la administración que ha decidido no pagarle al ISSSTE por pagar los sobresueldos de la clase de elite administrativa.
Cuarto, quienes ingresaron bajo el régimen del décimo transitorio, a partir de agosto de 1991 hasta el 30 de marzo de 2007 no tendremos jubilación dinámica, tendremos que sobrevivir con la jubilación que nos otorgue el ISSSTE, calculada sobre la base de nuestro salario tabular, lo que implica una pensión muy por debajo de lo que reciben muchos trabajadores administrativos de la UAZ, que a cambio de control político y votos en tiempos electorales, han exigido a quienes administran recibir privilegios, no derechos, ellos si reciben privilegios.
Quinto, los que han ingresado a la UAZ a partir del 1 de abril de 2007 se encuentran en una situación vulnerable, pero pelearse con las otras dos generaciones no es la salida, la solución está en voltear a ver a quien ha sido responsable del desfalco en sus cuentas individuales y esa es la clase de elite de la administración central.
La unidad que buscamos está en nuestro propio gremio, en nuestra propia comunidad, en exigir a quien hoy forma parte de esa clase de elite, que predique con el ejemplo, que dejen de calcular sus prestaciones con salarios de funcionarios, que dejen de contratar y contratar personas solo por pago de favores políticos y que esos ahorros se depositen en las cuentas del ISSSTE para empezar a resolver el problema. La unidad es la clave, pero la unidad con quienes padecemos la misma problemática, no con quien nos ha estado precarizando.
