¿ENCUESTA EN LA OPOSICIÓN?
Quienes asistieron a la asamblea del sábado en Fresnillo dijeron haber visto a un Fito Bonilla muy decidido “hasta donde tope”. El priísta habló de no tener ningún acuerdo con Morena y de que participará sí o sí, aunque le quieran aplicar la misma que hace seis años, cuando lo dejaron fuera. Pero el alcalde panista de la capital Miguel Varela también anda muy aferrado. No se quiere bajar. Las lenguas viperinas dicen que tanto Fito como el de Tlaltenango han buscado respaldo de sus respectivas dirigencias nacionales. Además, cuentan las malas lenguas, Bonilla habría tenido acercamientos con el mismo PAN, y se sabe que también tiene sus contactos en MC. Serpientes perredistas, panistas y priístas adelantan que les tocará la misma prueba con la que está batallando Morena y que no se descarta que la definición, en caso de alianza, pueda resolverse con una encuesta, “pero que no esté cuchareada”.
PROTEGEN AL GOLPEADOR
A Jaime Castillo, ese secretario de Jóvenes de Morena que fue destituido por golpear a una conductora de aplicación, lo tuvieron escondido un rato. Las lenguas bífidas aseguran que el grupo de La Secta lo protege. Aunque el presidente del consejo político estatal de Morena, Rubén Flores, pidió iniciarle un procedimiento, a Jaime todavía le dan funciones operativas dentro del partido. Según dicen, la diputada Lyndiana Bugarín nunca lo abandonó. Lo mantienen por parte de la Legislatura como asesor, pero con funciones partidistas, como muchos otros asistentes de diputados. Jaime le apuesta al olvido de su historial y hay quienes piensan que, en una de esas, aparece en alguna planilla para regidor.
LUCHA DE PAREJAS
Las broncas internas que hay en la Sección 34 del SNTE, cuentan los chismosos, se limitan a una lucha de parejas que se disputan representación y liderazgos ante la Secretaría de Educación. En una esquina están el dirigente Filiberto Frausto y Víctor El Pitacoche Montoya. En la otra, el veterano Víctor Fernández El Grande y el exdiputado José Luis El Cepillo Figueroa. La pugna ha crecido desde que Filiberto ya no se deja mangonear por El Grande. El profe de la boina rompió relaciones con su mentor, al mismo tiempo que mejoró comunicación con la secretaría. Algunos hablan incluso que Frausto ya tendría acuerdos con el secretario Armando Delgadillo. Y eso es lo que ha despertado el coraje de El Grande, que creía tener el control de todos sus pupilos.
REPARTO SOSPECHOSO
Varios constructores se han quejado con el diputado Chuy Badillo por los repartos disparejos de obras. El panista pelirrojo reconoce que es muy sospechoso, efectivamente, el acaparamiento de contratos como el de las obras de canchas deportivas por el Mundial de este año. Para los contratistas con más experiencia, quien tendría las respuestas y estaría en la mira no es precisamente Karla Montes, secretaria de Obras Públicas, sino Carlos Zúñiga, jefe de Oficina del gobernador, pero que asume funciones como un oficial mayor. Dicen que mete mano desde compras de papelería hasta obra pública.
“NO COMPRAMOS VOTOS”
Mientras en Baja California Sur, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguraba que “nosotros no compramos votos, damos derechos el pueblo de México, que es muy distinto”, dicen que las cosas son muy distintas en la delegación de programas a cargo de Adilene Rosales. Si ya de por sí, la egresada de Acatlán repartía apoyos con dedicatoria, ahora que ella misma entró en una especie de campaña en la capital, advierten que andará todavía más desatada. La senadora Claudia Anaya ha advertido de irregularidades a nivel nacional, como la entrega de becas a estudiantes “fantasma”. Pero Adilene jura que, al menos en su delegación, no hay nada de eso.
NO SE SALEN
A pesar de los berrinches y reclamos, hasta el momento ninguno de los aspirantes no elegidos a la coordinación de la Defensa de la Transformación pretende abandonar Morena. Julia Olguín, Zaira Villagrana y José Narro se quedan en el movimiento. Ulises Mejía sigue presionando con la revisión de encuestas, pero va por el mismo camino. Sin embargo, permanecer en Morena no significa finalmente que haya unidad. Muchos simpatizantes que no coinciden con la nombrada coordinadora tendrían la intención de promover un voto dividido, llegado el momento.
