SOLO CONFÍAN EN GARCÍA HARFUCH
Para que se esclarezca el presunto atentado que sufrió su equipo en Tlaltenango, la senadora petista Geovanna Bañuelos se entrevistará este martes con Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana. Para “no contaminar”, dice el diputado Alfredo Femat, a la gobernanza no se le pidió nada, ni un vaso de agua. Y nadie de ese gobierno les llamó para saber cómo estaban. La preocupación vino más bien del PRI, PAN y PRD, y de los candidatos a coordinadores estatales de la Transformación, Zaira Villagrana y Ulises Mejía. El subsecretario de Transporte, Javier Reyes, insinuó que se buscaba politizar el caso para victimizarse, pero los petistas recriminan que pensar en eso es muy perverso. Que vean cómo quedó el vehículo, pide el diputado Alfredo Femat y advierte que “se equivocan quienes crean que el león es de su condición”.
SOSPECHAS SERIAS
Los petistas aclaran que no están culpando a nadie y solo piden que se investigue quiénes y por qué quisieron provocarles el accidente al sacarlos del camino. Pero el caso ya generó intrigas y sospechas serias. Para empezar, el líder del PAN, Aldo Peláez, observó que los hechos sucedieron en Tlaltenango, donde gobierna el morenista Chito Delgado. Luego, Zaira Villagrana soltó que “las diferencias políticas nunca deben estar por encima de la integridad de las personas”. Para el dirigente priísta Carlos Peña la situación es delicada porque, advierte, se trata de una aspirante a la gubernatura. Los venenosos comienzan a preguntarse quiénes se beneficiarían, en un supuesto, de que Geovanna abandonara la contienda por la Coordinación Estatal de la Transformación. El presidente del Consejo Estatal de Morena, Rubén Flores, se ha mantenido callado.
ALERTA EN MORENA
La visita a Zacatecas de Manuel Zavala, secretario de Organización de Morena nacional (y quien relevó a Andy López), generó alertas entre los grupos morenistas por el supuesto inicio de la primera encuesta para medir y eliminar a dos de los ocho aspirantes del partido a la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación. Dicen que en la visita de Zavala, el viernes, se abordó el tema de las mediciones. Por eso, el veteranísimo Raymundo Cárdenas, metido en el proyecto de Ulises Mejía, pidió a los de su equipo estar atentos con el levantamiento de la encuesta, que en este caso sería telefónica. Algunos ponzoñosos advertían que la medición se habría hecho ese fin de semana, aunque la dirigencia nacional ha pedido discreción en cuanto a las fechas, para mantener cierta neutralidad en la contienda.
BUSCA AYUDA
Ahora que el Gobierno de México ya no quiere dar más rescates financieros a la UAZ, el rector Ángel Román se reunió con la secretaria de Finanzas, Angélica Contreras. Desde antes de que se diera la mala noticia por parte de la Federación, Ángel ya tenía reuniones recurrentes con la funcionaria estatal. Desde hace meses sabía ya que el panorama financiero se iba a complicar y por eso buscó la ayuda de Contreras. La intención no solo es que la secretaria de Finanzas ayude con recursos estatales a la universidad. El rector espera que también le ayude a abrir puertas en la Federación, que hasta el momento han permanecido cerradas.
DOBLETERO
Servicios panistas de inteligencia ubicaron como dobletero al regidor de la capital, Christian Martínez, aferrado a la nómina del SEDIF. Los venenosos panistas lo señalan como el “regidor aviador”, quien hasta viatica en la dependencia estatal que dirige el insaciable Víctor Humberto de la Torre, su padrino, dicen las malas lenguas. Según criterios aplicados por la auditoría y órganos internos de control, Martínez no debería estar cobrando doble y, en todo caso, tendría que resarcir lo que cobró indebidamente. La situación de Christian genera indignación hasta entre sus mismos compañeros morenistas, por aferrarse a tener doble nómina.
FUERA DEL FESTIVAL
Luego de reclamos, excluyeron de la programación del Festival de Ciudades Hermanas a un fotógrafo señalado por el movimiento feminista. Para las mujeres que se quejaron, mantenerlo en una exposición era una ofensa para quienes fueron sus víctimas, ante el proceso penal que enfrentó por violencia y lesiones. Lenguas viperinas del ayuntamiento de la capital cuentan que su invitación se hizo por parte de un colectivo de artistas, y que debido a la indignación e incomodidad que iba a generar su participación, el mismo fotógrafo decidió hacerse a un lado.
