ZACATECAS. Con fotografías, lonas, un tejido rojo y sillas marcadas con los nombres de sus seres queridos que no han regresado a casa, familias buscadoras recorrieron este sábado las calles del Centro Histórico en conmemoración del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, para recordar que detrás de cada cifra hay alguien que sigue haciendo falta.
Por primera vez, los colectivos realizaron dos marchas: una partió desde el jardín Morelos y otra de la Máquina 3030 para finalmente confluir en la plazuela Goitia, donde Buscadoras Zacatecas, Las Escarabajos, Siguiendo tu Rastro con Amor, RANADES y familias compartieron una misma exigencia: buscar a quienes faltan, identificarlos cuando sean encontrados y conocer qué ocurrió con ellos.
Las sillas fueron uno de los símbolos centrales de la protesta. Colocadas en la plazuela Goitia, una junto a otra, con nombres escritos sobre ellas, hicieron visibles los lugares que permanecen vacíos en sus casas y en sus familias.
Entre quienes marcharon no solo estaban madres y padres buscadores: también había niños y niñas, demostrando que la crisis de desaparición atraviesa generaciones. Son infantes que han crecido con una ausencia que no eligieron; son quienes esperan a un padre, una madre, un hermano o una hermana y que también han aprendido a buscar.
LEY DEBE TRADUCIRSE EN RESULTADOS
De acuerdo con las cifras señaladas por los colectivos, en México hay 132 mil 911 víctimas de desaparición, de las cuales 3 mil 869 corresponden a Zacatecas. Aunque las familias reconocieron una reducción en dicho delito en el estado, advirtieron que 122 han desaparecido en lo que va de 2026.
La exigencia, sin embargo, no termina con la localización. Los colectivos señalaron que más de 70 mil cuerpos permanecen sin identificar en los servicios forenses del país, por lo que encontrar restos no necesariamente significa devolver la tranquilidad a una familia.
Para ellas, identificar a una persona es devolverle su nombre, su historia y la posibilidad de un duelo digno.
Durante la marcha, las familias exigieron que instrumentos como el Programa Estatal de Búsqueda y la nueva Ley Estatal en Materia de Búsqueda y Desaparición se traduzcan en resultados; además, reclamaron deficiencias en los procesos de prospección, identificación forense y atención a víctimas.
Mientras las fotografías y los nombres volvían a llenar las calles de Zacatecas, las familias hicieron un llamado a la sociedad a no mirar la desaparición como un problema ajeno.
Las sillas permanecieron ahí, cada una con un nombre. Porque mientras alguien siga esperando ocuparlas, la búsqueda no habrá terminado.




















