En la colaboración anterior propuse notar la importancia del secretario de gobierno en el entramado del Poder Ejecutivo estatal y cité algunos de los rasgos, de los funcionarios del período 1822-1858: los sujetos, además de ser los responsables de la redacción y contenido de los periódicos, también de la imprenta estatal, fueron lectores concisos de papeles gubernamentales y los que presentaban los particulares. Provenían de “oficios intelectuales” —profesores del Instituto, redactores y colaboradores de periódicos, escribanos de asuntos privados—; cimentaron la burocracia destinada al registro de los actos de la autoridad; no eran políticos o subordinados simples al Ejecutivo en turno; eran parte de la elite letrada local.
En la segunda mitad decimonónica se agregan otros rasgos: la renovación generacional y la presencia predominante de abogados “titulados”, los cuales estudiaron en el Instituto literario. Varios de ellos ejercieron la escritura literaria, con autonomía; participaron en periódicos cuyo contenido principal no fue la opinión política. Fueron oradores efectivamente cultos que no improvisaban los discursos conmemorativos —septiembre 16, julio 18, febrero 5—; los cívicos —entrega de premios escolares—; y, los gubernamentales —apertura de obra o servicio público—. No fueron un conjunto compacto de “liberales”.
En el período de esta reseña, los ejecutivos propietarios fueron Jesús González Ortega (1858-1866); los abogados Miguel Auza (1866-1868), Trinidad García de la Cadena (1868-1870, 1877-1880) y Agustín López de Nava (1874-1877); los comerciantes Severo Cosío (interino de González Ortega ), Gabriel García Elías (1870-1874) y Marcelino Morfín Chávez (1884-1888); y el general Jesús Aréchiga (1880-1884, 1888-1900). En el mismo lapso hubo una decena de gobernadores interinos, provisionales y comandantes militares. Pocos de ellos sustituyeron al secretario de gobierno. Otro dato: salvo Cosío y Ortega, el resto son ágrafos literarios.
Cito una parte de los secretarios literatos, todos con obra publicada. Severo Cosío (¿? – Zacatecas, 1873). Minero de la región Fresnillo-Villa de Cos. Impulsó la instalación del protestantismo en México. Fue gobernador y secretario de gobierno en diferentes ocasiones. Uno de los primeros textos que publicó fue una nota necrológica sobre el dramaturgo Fernando Calderón —El Observador Zacatecano, 1844—. Cosío postuló a González Ortega como una esperanza de las letras zacatecanas. Publicó los periódicos El Porvenir (1868), El Jornalero de la Prensa —el primero en Zacatecas que utilizó la vía telegráfica como fuente de información noticiosa—. Las opiniones políticas que publicó en El Defensor de la Reforma las reproducía El Siglo XIX de la Ciudad de México.
Eduardo G. Pankhrust (Zacatecas, 1840 – Ciudad de México, 1908). Hijo de comerciante inglés que se naturalizó mexicano. Estudió en el Seminario de Guadalajara y en el Instituto Literario de García. Ocupó diferentes posiciones en los gobiernos municipal y estatal, antes y después de la Intervención francesa en la ciudad de Zacatecas. Fue gobernador del estado (1904-1908).
Integró la comisión para la redacción de códigos del Estado, en el proyecto de código civil propuso el divorcio para solucionar los conflictos familiares. Publicó El Álbum Zacatecano (1865), fue redactor responsable de El Defensor de la Reforma —Auza, 1861 y 1868— y corresponsal de publicaciones de la capital del país —El Semanario Ilustrado, 1868—.
Luis G. Ledesma (Fresnillo, 1848 – Aguascalientes, 1823). Estudió en el seminario de Zacatecas y en el Instituto Literario de San Luis. Fungió como regidor, secretario y jefe político del partido de Fresnillo. Igualmente litigó en los tribunales. En 1869 fue encargado de la Secretaría del gobierno estatal —Trinidad García de la Cadena—, razón por la cual se encargó de El Defensor de la Reforma. Colaboró —El Estado Libre, 1879— y dirigió varios periódicos —El Filomático, Fresnillo, 1907—.
Fernando Calderón ( ¿? – Hda. Buenavista, 1893). Hijo del poeta homónimo. Estudió la carrera de derecho. Fue diputado local, secretario de gobierno y gobernador interino en el primer periodo del general Aréchiga. Estuvo encargado de reunir los datos históricos sobre la Guerra de Reforma e Intervención francesa en Zacatecas, para Vicente Rivapalacio y su México a través de los siglos. Colaboró en la prensa zacatecana, principalmente en las décadas 1880-1890. En 1879 puso en escena su drama El ángel de la redención en el teatro de la ciudad. Sus poemas, leídos en las ceremonias cívicas y de premiación de escolares, se publicaron en El Defensor de la Constitución.
Cito otros secretarios de gobierno: Sotero de la Torre, Manuel G. Solana, Julio Ma. Celaya, Anastasio J. Muñana, José Ma. Castañeda
POSDATA
Expreso mi solidaridad a “Lxs de abajo. Comedor cultural”. El lugar de la iniciativa fue robado; los ladrones se llevaron bienes de creación y propiedad artística.
COLUMNA: TRAVESÍAS
TÍTULO: Los secretarios de gobierno (1858-1900)
AUTOR: MARCO ANTONIO FLORES ZAVALA
