ZACATECAS. Mientras algunos comerciantes del Centro Histórico esperan una buena temporada con el inicio del Festival del Folclor Internacional, otros optan por cerrar sus negocios antes que exponerse a la extorsión y a los estragos de los persistentes hechos violentos, pues representan un riesgo para la llegada de turistas, advirtió el empresario Álvaro Zaldívar Abreu.
El ex presidente de la Asociación de Comerciantes y Habitantes del Centro Histórico de Zacatecas destacó que el periodo vacacional de verano suele ser el más importante del año para los negocios del primer cuadro de la ciudad debido a su duración y al flujo de visitantes.
Sin embargo, consideró que para mantener esa tendencia positiva es indispensable garantizar la seguridad, especialmente en las carreteras, pues afirmó que la confianza de los visitantes comienza desde el trayecto hacia el estado.
Si bien aseguró que en los últimos años las ventas han mostrado una recuperación gradual, expuso que existe preocupación de que hechos de alto impacto vuelvan a frenar esa mejoría.
En este sentido, recordó el multihomicidio ocurrido el 18 de julio, el cual alcanzó difusión nacional y podría afectar la percepción de seguridad de quienes planean viajar a Zacatecas.
Zaldívar Abreu recordó que, tras la pandemia por la COVID 19, el comercio enfrentó una severa crisis agravada por la inseguridad, situación que redujo considerablemente la llegada de visitantes.
UN PROBLEMA PERSISTENTE
Respecto a los hechos de extorsión, el empresario confirmó que el problema continúa afectando al sector y reconoció que tanto la Asociación de Comerciantes y Habitantes del Centro Histórico de Zacatecas, como otros negocios, han sido víctimas de este tipo de delitos.
Agregó que algunas personas aprovechan el clima de inseguridad para intentar obtener dinero mediante amenazas. A la par, dijo, existen casos vinculados con la delincuencia organizada, situación que, aseguró, ha provocado que incluso algunos establecimientos bajen sus cortinas antes que poner en riesgo la integridad de sus propietarios.
“Han cerrado muchos negocios porque prefieren cerrar antes de exponerse a un peligro mayor después de una extorsión”, expresó.
Por otra parte, Zaldívar Abreu sostuvo que brindar seguridad corresponde a las autoridades, aunque reconoció que entre comerciantes también han optado por organizarse para prevenir este tipo de situaciones.
Entre las medidas implementadas, explicó, se encuentra mantener comunicación permanente entre los establecimientos, compartir información sobre personas sospechosas e instalar letreros de “comerciantes vigilantes” como una estrategia de prevención.
EXTORSIÓN TELEFÓNICA, LA MÁS FRECUENTE
Álvaro Zaldívar señaló que actualmente la modalidad que más enfrentan los comerciantes es la extorsión telefónica, que es “demasiado constante”.
Al respecto, explicó que quienes realizan llamadas telefónicas de extorsión suelen contar con información específica sobre los negocios o sus propietarios, aunque con el paso del tiempo los comerciantes han aprendido a identificar este tipo de engaños.
Comentó que, al principio, varias personas llegaron a entregar dinero por temor; sin embargo, debido a la frecuencia con que ocurren estas llamadas, actualmente la recomendación es colgar de inmediato cuando comienzan las amenazas o los supuestos integrantes de grupos delictivos intentan intimidar a los comerciantes.
En cambio, el empresario reconoció que los intentos presenciales de extorsión son menos frecuentes dentro del Centro Histórico por las condiciones de movilidad de la zona.
Sobre esto, ahondó, la dificultad para ingresar y salir rápidamente del primer cuadro de la ciudad hace que quienes buscan cometer un delito lo piensen dos veces, pues podrían quedar atrapados en el tráfico y ser detenidos.
No obstante, advirtió que el panorama cambia en zonas periféricas de la ciudad, donde los establecimientos son más vulnerables debido a que existen vías rápidas que facilitan la huida de los delincuentes.
El comerciante añadió que esta situación ha desalentado la apertura de nuevos negocios fuera del Centro Histórico, ya que muchos empresarios consideran altamente probable que, al iniciar operaciones, sean víctimas de cobro de piso o de intentos de extorsión.
Incluso mencionó que numerosos comercios, particularmente tiendas de abarrotes, han optado por reforzar sus instalaciones con rejas y otras medidas de protección tras enfrentar episodios de inseguridad.
