FRESNILLO. La rectoría del Santuario de Plateros planteó un proyecto para preservar más de 10 mil retablos y exvotos que durante décadas han sido colocados por miles de fieles como muestra de agradecimiento al Santo Niño de Atocha y al Señor de los Plateros.
La iniciativa contempla habilitar un espacio museográfico contiguo al área donde se exhiben parte de estos testimonios de fe, a un costado de la rectoría, a fin de preservar las piezas históricas sin perder la tradición de que los peregrinos continúen colocando nuevas ofrendas, explicó el rector del santuario, Juan Diego Chávez García.
Reconoció que el principal reto es encontrar un equilibrio entre la conservación del patrimonio y la práctica religiosa que caracteriza al santuario.
“No puede convertirse en un museo donde ya no se pueda mover nada, porque la gente sigue llegando a dejar sus testimonios de agradecimiento. Queremos proteger las piezas más valiosas, pero también conservar ese espacio vivo donde diariamente aparecen fotografías, ropa de niños, cartas y nuevos exvotos”, enfatizó.
El proyecto contempla incorporar elementos museográficos que permitan explicar a los visitantes el significado de los exvotos, su valor histórico y artístico, así como el contexto en el que fueron elaborados.
El rector del santuario informó que ya se elabora el proyecto ejecutivo, el cual debe ser autorizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) porque el santuario y la antigua casa de ejercicios forman parte de un conjunto histórico protegido.
Si las aprobaciones avanzan conforme a lo previsto, el objetivo es que antes de que termine 2026 inicien las obras de restauración y adecuación del espacio que albergará el futuro espacio museográfico.
Éste tendrá como propósito preservar este patrimonio religioso e histórico para las próximas generaciones, sin interrumpir una tradición que continúa escribiéndose todos los días con nuevos testimonios de fe.
PIEZAS CENTENARIAS
El sacerdote comentó que durante el proceso de clasificación se localizaron retablos que datan del primer tercio del siglo 19, es decir, con más de cien años de antigüedad, y otros de cerca de 200.
Asimismo, resaltó que dichas piezas documentan tanto los milagros atribuidos al Santo Niño de Atocha, como la evolución histórica de la devoción religiosa en Plateros.
Al respecto, recordó que antes de que la imagen del Santo Niño alcanzara la enorme popularidad que tiene actualmente, la principal advocación del templo era el Señor de Plateros, una transición que quedó registrada en los antiguos exvotos.
“Todo eso quedó plasmado en los retablos. Ahí puede verse cómo fue cambiando la devoción a lo largo del siglo 19 y cómo el Santo Niño fue adquiriendo cada vez mayor presencia entre los peregrinos”, señaló el rector del santuario.
TRADICIÓN VIVA
Por ahora los trabajos se concentran en el inventario y clasificación del acervo integrado por pinturas, fotografías, bordados, piezas elaboradas sobre tela y diversos objetos que los fieles entregan como agradecimiento por los favores recibidos. Chávez García estimó que el santuario resguarda más de 10 mil retablos, aunque la cifra será actualizada.
Precisó que solo una parte permanece expuesta al público, pues debieron retirarse temporalmente por las condiciones del inmueble y las labores de conservación que requiere el edificio histórico, evitando con ello que se deterioren por la humedad o por desgaste natural por el tiempo.
Los antiguos retablos son preservados, aunque la tradición continúa vigente. Actualmente predominan las fotografías como forma de agradecimiento, pero cada año siguen llegando alrededor de 300 exvotos artesanales, algunos pintados y otros confeccionados con tela y bordados.

