ATOLINGA. Para evitar que continúe llegando agua sucia a las llaves de las viviendas, la administración municipal demolió la antigua cisterna pública y construyó una nueva en el mismo lugar, lo que permitirá que los habitantes dejen de tener este problema que lleva muchos años.
La presidenta municipal, Teresita de Jesús Arteaga Pérez, informó que esto fue posible tras la reconstrucción del cárcamo de agua potable, ubicado en el parque Niños Héroes, ya que el anterior presentaba cuarteaduras y filtraciones que provocaban que el líquido se mezclara, principalmente, con tierra.
Explicó que, aunque será una obra no visible porque permanecerá bajo tierra, sí se reflejará en la calidad del servicio, ya que los habitantes recibirán agua limpia.
Precisó que la antigua cisterna fue demolida y en su lugar se construyó una nueva con concreto armado para que tenga una vida útil de «por lo menos cien años», afirmó Roberto Dávila, responsable de la obra.

