Violencias Silenciosas
Las violencias silenciosas son aquellas formas de agresión, discriminación o maltrato que, aunque no siempre dejan huellas físicas visibles, afectan profundamente la dignidad, la integridad y el bienestar de las personas. Se caracterizan por manifestarse de manera sutil, cotidiana e incluso normalizada dentro de la familia, la escuela, el trabajo, las instituciones y la sociedad en general. Debido a que muchas veces pasan desapercibidas o son consideradas como conductas “normales”, resultan especialmente peligrosas, ya que pueden perpetuarse durante largos periodos sin ser identificadas ni denunciadas.
Tradicionalmente, cuando se habla de violencia, se piensa en agresiones físicas o actos evidentes de daño: sin embargo, la violencia adopta múltiples formas que van más allá de los golpes, la violencia psicológica, emocional, económica, simbólica, digital y estructural son ejemplos de expresiones que pueden desarrollarse de manera silenciosa, afectando el desarrollo pleno de las personas y limitando el ejercicio de sus derechos humanos.
Una de las formas más comunes de violencia silenciosa es la psicológica, la cual se manifiesta mediante insultos, humillaciones, amenazas, descalificaciones constantes, manipulación emocional o conductas destinadas a disminuir la autoestima de una persona.
En muchos casos, las víctimas llegan a normalizar estas situaciones porque ocurren de forma gradual y repetitiva, las consecuencias pueden ser graves, incluyendo ansiedad, depresión, pérdida de confianza y dificultades para relacionarse con otras personas.
Otra expresión relevante es la violencia económica, que ocurre cuando una persona controla o limita los recursos económicos de otra con el propósito de ejercer poder sobre ella, esta situación afecta con frecuencia a mujeres, personas adultas mayores y personas con discapacidad que dependen económicamente de terceros, la privación de recursos limita la autonomía personal y dificulta el acceso a derechos fundamentales como la alimentación, la salud, la educación y la vivienda.
La violencia simbólica también constituye una forma silenciosa de agresión, se presenta a través de mensajes, imágenes, estereotipos o prácticas culturales que refuerzan la discriminación y la desigualdad. Por ejemplo, cuando los medios de comunicación reproducen estereotipos de género que colocan a las mujeres en posiciones subordinadas o cuando se difunden prejuicios hacia personas indígenas, migrantes, con discapacidad o integrantes de la diversidad sexual, se contribuye a perpetuar estructuras de exclusión que afectan la convivencia social.
En el ámbito escolar, las violencias silenciosas pueden manifestarse mediante el aislamiento, las burlas constantes, la exclusión de actividades o el acoso entre compañeros. Estas conductas, aunque no siempre impliquen agresiones físicas, pueden tener efectos duraderos en la salud emocional de niñas, niños y adolescentes, de igual manera, en los centros de trabajo pueden presentarse a través del hostigamiento, la discriminación, la negación de oportunidades de crecimiento o la sobrecarga injustificada de labores.
Las personas pertenecientes a grupos históricamente discriminados suelen ser particularmente vulnerables a estas formas de violencia, las mujeres, las personas con discapacidad, las personas mayores, las niñas, niños y adolescentes, los pueblos indígenas y las personas de la diversidad sexual enfrentan con frecuencia barreras invisibles que limitan el acceso a sus derechos, estas barreras pueden expresarse mediante comentarios ofensivos, exclusión social, indiferencia institucional o falta de ajustes razonables que garanticen la igualdad de oportunidades.
Las violencias silenciosas también pueden encontrarse en las instituciones públicas y privadas cuando se niega atención adecuada, se retrasan injustificadamente trámites o se brinda un trato discriminatorio.
Desde la perspectiva de los derechos humanos, toda forma de violencia constituye una vulneración a la dignidad humana. Por ello, resulta indispensable identificar las manifestaciones silenciosas de la violencia y promover una cultura de respeto, igualdad y no discriminación. La educación en derechos humanos desempeña un papel fundamental para sensibilizar a la población sobre estas problemáticas y fomentar relaciones basadas en el respeto mutuo.
TODOS LOS DERECHOS PARA TODAS LAS PERSONAS.
*Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Zacatecas (CDHEZ)
