ZACATECAS. Como acurrucado en un callejón, en pleno corazón del Centro Histórico de Zacatecas, entre el ir y venir de los turistas y locales, nació un lugar donde el cálido sabor del café no solo se bebe; también se abraza.
Osolatte es el nombre de este sitio de nostalgia infantil, ubicado en el Callejón Gómez Farías número 109, a unos pasos de la Catedral, cuyo ambiente hace desbordar la ternura, incluso, en las personas más gruñonas.
Se trata de una cafetería temática que combina alimentos, bebidas y una dosis de las memorias de la niñez, un paraje de dulzura por igual para niños, jóvenes y adultos mayores, quienes disfrutan de un café y pastelillos entre osos de peluche de diversos tamaños.
NEGOCIO FAMILIAR
Tras varios meses de preparación, el establecimiento abrió sus puertas oficialmente el 15 de noviembre de 2025, como una iniciativa de tres hermanos emprendedores que pudieron combinar su amor por el café y la comida con el cariño y ternura brindada por una variada colección de osos de peluche, quienes son los principales anfitriones para los clientes y trabajadores.
Detrás del concepto de Osolatte, se remonta a una historia familiar en la que los hermanos, dos mujeres y un varón, originarios de la Ciudad de México, decidieron convertir el recuerdo de su infancia en un modelo de negocio, relató Naomi Romero, encargada del turno matutino: “en su familia siempre les decían los ositos de la casa”.
Mencionó que ese apodo terminó por convertirse en la identidad del lugar, donde los acompañantes de felpa no solo decoran el espacio, sino que son los protagonistas.
Desde pequeños llaveros hasta figuras de temporada, cada uno refleja el espíritu del negocio.
Naomi explicó que las dos hermanas están a cargo del diseño creativo que incluye el vestuario hecho a mano para los osos, las sesiones fotográficas y detalles que cambian conforme avanza el año. Christopher, por su parte, se encarga de la operación diaria, atención al cliente y la calidad del servicio.
Es un espacio que, cuenta Naomi, rompe la convencionalidad de los establecimientos en la capital zacatecana “pasan niños de cinco o seis años, pero también abuelitas de 70 u 80 que vienen a comprarle algo a sus nietos y a todos les provoca ternura”, señaló.
De vez en cuando, no es raro ver a clientes tomándose fotos con los osos gigantes, los cuales se pueden acariciar y apapachar el tiempo que quieran los clientes, cuya estancia se suele prolongar varias horas en el lugar.
DULCE DETALLE
De cara al 14 de febrero, el lugar prepara una dinámica especial inspirada en el tradicional “Cupido” escolar, que incluirá una bebida, un osito y una flor, con servicio de entrega sólo dentro del Centro Histórico, todo pensado para quienes buscan un detalle distinto, pero con un toque único de dulzura.
El equipo, integrado en su totalidad por jóvenes menores de 30 años, imprime un ambiente relajado y cercano, sin descuidar el buen servicio.
Osolatte se presenta como algo más que una cafetería: es un espacio donde el café, la comida y los recuerdos de infancia se encuentran para ofrecer una experiencia cálida en el corazón de Zacatecas.

