Entre cascos, botas de trabajo, chalecos de seguridad naranjas y azules, cientos de mineros, estudiantes de minería y familiares de José Ángel e Ignacio Aurelio, zacatecanos plagiados y asesinados en Concordia, Sinaloa, recorrieron las calles de la capital para exigir a una sola voz: “justicia”.
A la marcha pacífica denominada Los mineros estamos de luto, que se realizó de manera simultánea este sábado en siete ciudades del país, se sumaron estudiantes de la Unidad Académica de Ciencias de la Tierra (UACT) de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) e integrantes de colectivos de personas desaparecidas.
Con la movilización, que partió de la explanada de la Unidad Académica de Ingeniería de la UAZ para recorrer el bulevar metropolitano y calles del Centro Histórico, trabajadores de empresas mineras establecidas en la entidad expresaron su preocupación por la inseguridad que enfrenta el gremio.
El recorrido terminó en Plaza de Armas, donde el grito de justicia retumbó, así como consignas como: “nos faltan 10” y “no fue confusión, fue extorsión”. Después, los integrantes del gremio minero recordaron con un minuto de silencio y luego uno de aplausos a los ingenieros José Ángel e Ignacio Aurelio.
De acuerdo con la Asociación de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Geólogos de México (AIMMGM), la marcha pacífica se realizó de manera simultánea en otras ciudades como Hermosillo, Sonora; Chihuahua, Durango, San Luis Potosí; Taxco, Guerrero y Pachuca, Hidalgo.
ENCENDER LAS ALERTAS
“No hay otro interés más que honrar la memoria de los compañeros mineros que por la inseguridad y la violencia perdieron la vida. No se vale que un minero, que sale a trabajar para buscar el sustento, pierda la vida”, reclamó Rubén del Pozo Mendoza, presidente nacional de la AIMMGM, al concluir la marcha a las puertas del Palacio de Gobierno.
El también director de la UACT expuso que el hecho ocurrido en Sinaloa debe encender alertas en otras entidades con vocación minera, como Zacatecas.
“Es un riesgo para todos los mineros que no debería existir, hemos superado los riesgos que existían en la mina y hoy tenemos que superar los riesgos que existen fuera de la unidad de trabajo”, señaló.
Rubén del Pozo afirmó que este suceso, aunque ocurrió fuera del estado, representa un llamado de atención para que las autoridades de Zacatecas refuercen la seguridad, particularmente en los alrededores de las unidades minera, como en la San Pedro, en Miguel Auza.
Confió en que este hecho “sirva de ejemplo de lo que no debe suceder” y reiteró el llamado a garantizar condiciones de seguridad para quienes diariamente salen a trabajar en el sector minero.
“QUE SU MUERTE NO SEA EN VANO”
“A mi hijo ya me lo quitaron, pero yo espero que se me haga justicia”, exigió con voz entrecortada, José Ángel, padre del minero del mismo nombre.
Visiblemente consternado, reclamó que el único mal que hizo su hijo es haber salido de su pueblo natal, Cañitas de Felipe Pescador, para buscar en Sinaloa mejoras para su vida y, “¿qué encontró? La muerte.
“Esperemos pronto ver resultados y que la muerte de José y Nacho no sea en vano”, expresó afuera de Palacio de Gobierno, mientras que los asistentes mostraron pancartas con leyendas: “justicia para los mineros” y “ningún mineral vale la vida de un profesional”.
“NO FUE UNA CONFUSIÓN”
José Manuel Trejo Pacheco, trabajador de la industria metalmecánica desde 1950, expresó el sentir de sus compañeros: “Es una injusticia total, cruzamos medio país para ir a la mina, siendo profesionales o no, y lo único que llevamos son nuestras herramientas y nuestro conocimiento”.
Expuso que los mineros no portan más que equipo de trabajo básico, como la pica del geólogo y la lámpara que alumbra las jornadas en el subsuelo. “A nuestros compañeros no se les apagó la lámpara, se las apagaron, esa luz que era el sustento de sus hijos, de sus esposas, de sus padres”, afirmó.
Criticó las declaraciones del secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, quien calificó lo ocurrido como una confusión. “Eso es totalmente falso, todos lo sabemos, es un secreto a voces”, refirió el minero al insistir en que los hechos atentan contra un gremio trabajador y contra la conciencia cívica del país.
Trejo Pacheco aseguró haber laborado en municipios sinaloenses como Copala y Concordia, donde dijo la violencia ha impactado directamente a quienes se dedican a la minería.
“Tengo más miedo en las calles que dentro de la mina, adentro nos cuidamos de un accidente, de una caída, afuera no tenemos herramientas para librar lo que sucede, no somos delincuentes, el único ‘crimen’ que cometemos es salir a trabajar”.
