ZACATECAS. En la colonia Francisco E. García de la capital, donde el tren marca el ritmo del día, antes del amanecer, el aroma del cazo y el fogón delata un sabor que pronto hará que los clientes hagan fila para disfrutar de unas buenas carnitas de cerdo.
El establecimiento se llama San Juditas y es un ejemplo de cómo en más de 27 años se puede perfeccionar el arte de elaborar carne doradita y cueritos crujientes, cuya preparación sabe a historia, fe y constancia culinaria.
Detrás del mostrador se encuentra Vicky Sosa siempre a la espera de nuevos comensales, quien dijo que el oficio no surgió por casualidad, pues su esposo creció entre ganado porcino, cazos y chicharrones. Su familia se ha dedicado toda la vida a la preparación de carnitas e, incluso, antes de abrir el local, ya preparaba chicharrones y los llevaba a vender al mercado. También surtía carne a comercios y viajaba al municipio de Morelos.
Recuerda que todo comenzó “con un negocito muy chiquito” de sábados y domingos porque el plan inicial era tener un ingreso extra; sin embargo, el antojo de los clientes pudo más y debieron vender todos los días. La oportunidad de hacerse de un local también fue una historia determinada por la perseverancia y la fe. “Nos lo estábamos peleando entre otra señora y yo”, dijo entre risas, aunque ella sólo pedía que fuera “para quien Dios quisiera” y por fortuna y obra del creador les tocó a ellos. Desde entonces, el negocio ha ido creciendo y, con ello, conociendo a nuevos clientes que llegan para después volver.
Hoy, las puertas de Carnitas San Juditas se abren de las 9:30 a las 19:30 horas, no obstante, la jornada comienza mucho antes de abrir las puertas porque desde temprano se pica el tomate y la cebolla para preparar la salsa. Además, se aviva el fuego en un proceso de cocción que toma entre cuatro y seis horas, por lo que nunca pueden empezar el día sin dejar carne “a medias” desde la noche anterior, y es que “si abrimos sin carne, la gente se nos va”, explica Vicky.
La calidad de su sabor y textura es una de sus cartas fuertes, toda la carne se trabaja en el rastro y cuenta con sello de garantía. “La gente pregunta por la pintura y les digo que es garantía de carne selecta”, señala y agrega que no hay improvisación “hay tradición y cuidado en cada kilo”.
Además de vender por kilo, cuarto o medio, en el local se tienen mesas para disfrutar las carnitas en tacos, tortas y tosticarnes recién servidas, también mantienen una promoción que ya es parte del sello de la casa, pues en la compra de carnitas te regalan cuerito o buche con sus tostaditas para que el cliente disfrute, como dicen sus anuncios, “simplemente lo mejor”.
El nombre del local tampoco es casualidad. Viky y su familia son devotos de San Judas Tadeo, y al santo le encomendaron su negocio desde el principio. “Le pedimos que nos ayudara a salir adelante”, dijo y comenta que, a juzgar por las recomendaciones que llegan solas, “nos han dicho que nos recomendaron” la fe y la sazón han caminado de la mano.
Ubicados en la calle Del Cerrillo, junto a las vías del tren, en Carnitas San Juditas también toman pedidos especiales para reuniones y fiestas, los clientes pueden llevar sus vaporeras o solicitar que se preparen en el evento.
Lo que distingue a Carnitas San Juditas es que se trata de un negocio de tradición familiar que continúa como comenzó: entre trabajo duro, confianza y una receta que se ha perfeccionado con los años.






