ZACATECAS. Actualmente, 37 de los 58 municipios del estado son reconocidos de manera oficial como libres de la plaga de mosca de la fruta, condición que representa un beneficio directo para fruticultores del estado al comercializar sus cosechas en el país y en el extranjero, destacó Mario Rodríguez Quiroz, gerente del Comité Estatal de Sanidad Vegetal de Zacatecas (Cesavez).
Detalló que dichas declaratorias fueron publicadas en distintas fechas en el Diario Oficial de la Federación (DOF) y hasta el momento se ha logrado conservar este estatus mediante un trabajo permanente de vigilancia y prevención.
Esto, al destacar que el Cesavez mantiene estrictos controles fitosanitarios mediante dos puntos de verificación interna, colocados en límites con Aguascalientes y Jalisco, los cuales funcionan las 24 horas del día, los siete días de la semana.
En estos puestos, dijo Rodríguez Quiroz, personal especializado revisa todo cargamento agrícola que ingresa o transita por la entidad a fin de verificar que la fruta cuente con la documentación correspondiente y cumpla con la normatividad federal.
Además de realizar muestreos, cortes y disección de frutos para confirmar que no exista presencia de larvas o indicios de la plaga de mosca.
ESFUERZO VALE LA PENA
El gerente de Cesavez subrayó que la revisión se aplica incluso a productos que solo se encuentran de paso por el estado, ya que el tránsito de fruta contaminada por zonas libres representa un alto riesgo de infestación.
“Si durante el trayecto emerge algún insecto adulto, podría establecerse en la zona y poner en riesgo el estatus sanitario que tanto trabajo ha costado mantener”, explicó.
Reconoció que estas medidas implican un esfuerzo adicional para transportistas y comercializadores; sin embargo, insistió en que son necesarias para evitar la reintroducción de la plaga en el territorio zacatecano.
Rodríguez Quiroz afirmó que contar con 37 de los 58 municipios libres de mosca de la fruta abre mercados nacionales e internacionales para los productores locales, ya que los fruticultores pueden comercializar sus cosechas sin restricciones sanitarias, lo que se traduce en mayores oportunidades de exportación y mejores ingresos económicos.
