De la UAZ y las reacciones por lo incómodo
De los varios comentarios que recibí por mi pasada colaboración (Del espíritu de la autonomía universitaria y el vínculo con los gobiernos, 19/01/2026, https://ntrzacatecas.com/2026/01/asuntos-publicos-122/), hubo algunos que llamaron mi atención, sobre todo porque el común denominador de ellos fue señalar cosas que, al parecer, se han vivido dentro de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) y que lo se plasmó en ese texto sirvió para darle “una raspada de mueble” a varios universitarios que podían sentirse aludidos por lo escrito. Pero nada más por no dejar, déjeme transmitirle una serie de consideraciones al efecto.
El texto de la semana pasada citaba unos párrafos de una noticia dada a conocer por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí sobre la conferencia del rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el doctor Leonardo Lomelí, en el marco del aniversario 103 de la autonomía de la máxima casa de estudios de los vecinos potosinos. En su charla, el doctor Lomelí mencionó una serie de peligros externos a las universidades que podrían limitar su función educativa y social, entre otras cosas.
En la colaboración de una interpretación respecto de los dichos del rector de la máxima casa de estudios del país: “Me parece que, salvo su mejor opinión, ninguna de las ideas expresadas en el párrafo citado de lo dicho por el rector de la UNAM da la pauta para interpretar que las universidades públicas sean manejadas como feudos de grupos de poder o de familias que, durante muchos años y al amparo vil de una concepción perversa del concepto de autonomía, se apartaron del interés y la responsabilidad social o del ideal de las universidades, y se fueron acercando a un manejo clientelar, feudal, mezquino y patrimonialista de aulas, escuelas, facultades, institutos y rectorías para beneficio de unos cuantos, mandando al final de la fila de cosas sustantivas y verdaderamente importantes a la calidad académica y su vínculo con el desarrollo de las sociedades.”
Para finalizar el texto, le compartí la siguiente reflexión: “Las universidades no deben ser espacios alternos de poder o islas de usufructo del presupuesto público educativo; tampoco deben permitirse ser espacio de tolerancia -o peor aún, de fomento o encubrimiento- de malas prácticas, de cochupos, de vejaciones, abusos, violencia de género u otras tantas cosas que lastiman a los individuos y, por supuesto, a las sociedades en su conjunto; tampoco pueden permitirse ya ser entidades de nepotismo, favoritismo ni de caprichos de unos cuantos que, al amparo de la supuesta autonomía, le cierran las puertas a que haya una mayor transparencia en los procesos de definiciones en las universidades.”
Y creo que eso es justo lo que llevó a los comentarios que me hicieron llegar diferentes personas: “En la UAZ contratan a puro familiar de los que ya están ahí”; “los problemas de dinero de la universidad son porque abusan del dinero, como lo que se paga cuando pagas las placas”; “me tocó ver un vehículo de la UAZ en Mercedes, Tx, en ‘compritas’”; “ahí basta con tener un título patito de posgrado para que te promuevas y ganes más”; “la universidad necesita todo el apoyo de gobierno, que se dejen de politiquerías”; “lo que pasó con el ex rector es para una vergüenza mundial y ya nadie dice nada”; “ojalá se revisaran los apellidos de las vacas sagradas para que se vean todos los hijos que han metido y eso sin hablar de esposa y todo la parentela”
Así que “nepotismo”, “favoritismo” o “caprichos” parecen ser parte de la vida ordinaria en la universidad zacatecana; afortunadamente para la sociedad, desafortunadamente para algunos dentro de la institución, cada vez hay más voces que señalan las malas conductas, prácticas y situaciones que se pudieran vivirse y, en la esfera de la transparencia, anteponer la visibilidad de decisiones erróneas que perjudiquen la ya de sí mermada situación social de la universidad después de lo acontecido el año pasado.
Y, sin embargo, no pueden dejarse de lado las distintas expresiones que, tanto fuera como dentro de la UAZ sigue demandando claridad en procesos y requiriendo especial atención para evitar que muchas de esas relaciones de contubernio inhiban el potencial de crecimiento y de calidad de las esferas universitarias. Pero esto, como otros temas, es algo que les compete a los universitarios en su esfera de autonomía.
*Doctor en Ciencias Políticas y Sociales con orientación en Administración Pública, UNAM
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