Las fortalezas de los gobiernos locales
Este fin de semana, estimado lector, leí un texto del doctor Rogelio Hernández Rodríguez, profesor investigador del Colegio de México, que me hizo reflexionar sobre la fuerza actual de los gobiernos estatales.
El texto de Hernández lanza una serie de consideraciones respecto del otrora partido hegemónico que no vamos a tratar en esta colaboración, pero a partir de ahí y de una explicación de cómo se fue fraguando la candidatura de Peña Nieto es que se me vino a la mente cómo podría considerarse que es en la actualidad la fuerza de los gobiernos locales.
Lo anterior porque, en la reflexión que realizaba, los gobiernos de las entidades federativas han vivido una serie de cambios -sobre todo de corte administrativo- que modificó de manera sustancial el poder político y gubernamental que pudieron construir en distintas figuras a finales de los años 90 y principios del actual milenio; cuestión aparte será revisar los cambios políticos que han llevado a que la figura de gobernadores del país tenga hoy una connotación distinta que hace 10 o 20 años.
Para nadie debe resultar una sorpresa que, hoy por hoy, gobernar es una tarea impresionantemente compleja, que requiere, entre otras cosas, de una agenda de gobierno definida, otra parte de ella impuesta por las circunstancias de tiempo, espacio y lugar, (aderezada por hechos “fortuitos”) y, por si fuera poco, por un equipo de funcionarios que deberían ser los artífices de que los deseos que se manifiestan a través de diferentes políticas se cristalicen en acciones.
De ahí que, para la concreción de esa agenda el tiempo es un factor fundamental -hay temas en los que el déficit de atención o el retraso en su revisión es enorme- y, por otro lado, el factor de los recursos públicos financieros es otro elemento crucial.
Luego entonces, podemos pensar que la fortaleza de los gobiernos estatales en la actualidad pueda manifestarse a través de las acciones concretas que los mandatarios exteriorizan con mayor talento y naturalidad, pero sobre todo por el trabajo que la burocracia en su conjunto -funcionarios y el grueso de trabajadores- tienen claridad en cuanto al compromiso de gobierno en la época actual.
Además, está el factor económico, considerando que el orden en las finanzas públicas hoy en día es un factor de mucho peso en la construcción de determinadas acciones de gobierno y particularmente aquello que se realiza con los ingresos propios que captan los propios gobiernos, más allá de los beneficios -o perjuicios, según se vea- del actual sistema de coordinación fiscal que existe en el país.
Así pues, procure Usted, estimado lector, en hacer una reflexión respecto de qué es lo que actualmente puede hacer a una entidad federativa y su gobierno estatal fuertes, no solamente en términos de un liderazgo político sólido, sino en el trabajo de la propia estructura de gobierno, tomando en consideración que los recursos públicos son limitados y, si se tiene poco, hay que saber usarlo bien.
Amén de ello está el tiempo, porque hay cosas que requieren mucho de ese recurso para analizarse, revisarse, pensarse, diseñarse y concretarse, para luego evaluar y revisar su pertinencia. Por eso es por lo que una entidad federativa necesita de personas gobernantes que entiendan su rol, tengan altura de miras y, sobre todo, entiendan el rol de gobierno que tienen, independientemente del político.
PD. Muchísimas gracias a todas las personas que se tomaron el tiempo de felicitarme por motivo de mi cumpleaños número 44. Dios se los compense y les dé más.
*Doctor en Ciencias Políticas y Sociales con orientación en Administración Pública, UNAM
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